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Autora: Ana Muñoz

El aborto se produce cuando el embarazo se interrumpe antes de que el feto pueda sobrevivir fuera del útero materno.

Cuando se produce entre su inicio y la décima semana, recibe el nombre de aborto precoz. Si se produce entre la once y la veinte semana, recibe el nombre de aborto tardío. En realidad, a partir de la semana 21 el feto no se expulsa como en un aborto, sino como en un parto.

Frecuencia del aborto

La mayoría de los abortos ocurren entre el segundo y el tercer mes de la gestación, siendo su frecuencia de aproximadamente un 10 %. No obstante, se sabe que existe una alta proporción de abortos de menos dedos meses que pasan inadvertidos. Si tenemos en cuenta también estos abortos inadvertidos se estima que, en total, se abortarían entre un 25 y un 40 % de todos los embarazos (Botella y Clavero, 1993).

Los fetos de sexo masculino tienen, durante la fase embrionaria precoz, una mortalidad mucho mayor, siendo, por tanto, más alto el numero de abortos de embriones de sexo masculino.

Causas del aborto

Las causas pueden ser de dos tipos: ovulares y maternas.

a) Causas ovulares

El aborto se produce por degeneración y muerte del embrión. La más frecuente se debe a las alteraciones cromosómicas. Los cromosomas (los componentes de la célula donde se encuentra el material genético) se dividen numerosas veces durante el proceso de desarrollo, pudiendo ocurrir alteraciones. Ciertas anormalidades genéticas son más comunes en parejas que experimentan repetidos abortos.

La mitad del tejido fetal abortado en el primer trimestre de embarazo presenta anormalidades cromosómicas, mientras que sólo el 20 % de los abortados en el segundo trimestre presenta este tipo de anormalidades. Los abortos en el primer trimestre son tan comunes que no se consideran una anormalidad, a no ser que ocurran más de una vez.

Las anomalías cromosómicas son más comunes con la edad. Pueden proceder tanto de la madre como del padre.

b) Causas maternas

1. Alteraciones del aparato genital femenino. Se trata de trastornos uterinos que impiden una adecuada nutrición del embrión, o bien la falta de una adecuada capacidad uterina (útero pequeño o hipoplásico). Por ejemplo, una insuficiencia del cuerpo lúteo puede impedir que el embrión se implante en el útero o que la implantación sea incorrecta.

2. Infecciones que produzcan inflamación del útero o que ataquen directamente al embrión, como infecciones por toxoplasma gondii, Mycoplasma T. o Listeria monocytogenes

3. Enfermedades que comprometen el estado nutritivo de la madre y que, al producir un insuficiente aporte nutritivo al embrión, pueden causar su muerte. Por ejemplo, estados de hambre, carencias alimenticias, enfermedades consuntivas, caquexia.

4. Causas endocrinas. El hipotiroidismo puede ser causa de aborto. Esto es debido a que la hormona tiroidea es necesaria para el metabolismo del embrión y su ausencia produce la muerte y el aborto. La diabetes también puede ser causa de aborto, aunque por lo general causa más bien la muerte fetal en partos a término.

5. Alteraciones nutritivas. La carencia de ácido fólico es una causa importante de aborto.

6. Abortos provocados previos. Tras un aborto provocado, las pérdidas fetales son dobles o triples.

7. Causas autoinmunes. Aún no se conocen los mecanismos que hacen que el embrión no sea rechazado y atacado por el sistema inmunitario, pero el fallo de alguno de estos mecanismos puede contribuir al aborto. El lupus eritematoso, que es una enfermedad autoinmune, produce abortos de repetición. El lupus causa alteraciones importantes en la coagulación (lupus sangrante) y éstas determinan trombosis y aborto.

Síntomas de aborto

El dolor (debido a la contracción uterina) y el sangrado vaginal son los síntomas más típicos. Pueden ser muy leves, moderados o severos. El sangrado vaginal al principio del embarazo se considera una amenaza de aborto, que no necesariamente llega a producirse. De hecho, entre el 90 y el 96% de los embarazos en los que se produce sangrado vaginal entre la séptima y la onceaba semana de gestación, no dan lugar a aborto.

Referencias
Botella y Clavero, 1993. Tratado de ginecología. Ed. Díaz de Santos

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