Factores psicológicos
en las enfermedades del aparato locomotor
Con frecuencia,
los factores psicosociales no son tenidos en cuenta en las
enfermedades del aparato locomotor. No obstante, toda enfermedad
pone de manifiesto la discrepancia que existe entre lo que vivimos y
lo que somos. Por este motivo, la enfermedad nos impone una actitud
que no tomaríamos de forma voluntaria.
La columna
vertebral es la encargada de proporcionar flexibilidad y sostén al
cuerpo humano, permitiéndole moverse y proporcionándole una postura
erguida. Cuando lo interno se manifiesta externamente, la postura
externa expresa algo acerca del estado interno de la persona. Por
ejemplo, una persona decaída o deprimida adopta una postura también
decaída, con la columna curvada.
Cuando una postura
no se corresponde con el estado interno de la persona se reconoce
como falsa o artificial.
Las personas con
dolores lumbares o de ciática, suelen tener un problema de
sobrecarga. Estas personas tienen demasiado peso sobre sus hombros,
de manera que la presión del cuerpo se manifiesta como dolor
intervertebral.
En algunas
personas, la agresividad reprimida representa un papel importante.
Dicha agresividad se expresa físicamente como contracturas
musculares, sobre todo de la musculatura estriada transversal, lo
cual también puede expresarse como aumento de la presión sanguínea.
El dolor físico
obliga a una persona a mantener reposo. El dolor le está
transmitiendo el mensaje de que debe cuidarse o cambiar algo. Por
desgracia, a menudo las personas no hacen caso a estos mensajes de
su cuerpo y enmascaran el dolor con analgésicos que les permitan
continuar con el mismo ritmo de vida sin hacer ningún cambio.
Por este motivo,
las medicinas alternativas, como la
homeopatía o las
flores de Bach, no
actúan sobre el dolor hasta pasado un cierto tiempo, pues su efecto
sucede primero a nivel psicológico, empujando al individuo a
recapacitar sobre su vida y llevar a cabo los cambios pertinentes en
sus vidas, actitudes y comportamientos, que son los que realmente
pueden acabar con el dolor.
Al analizar la
historia clínica de los pacientes reumáticos, suele encontrarse una
intensa actividad y movilidad. A menudo han realizado deportes de
resistencia, han entrenado muchas horas y han trabajado mucho, en
sus casas, en sus jardines, en sus oficinas. Es decir, han sido
personas muy activas en todas las áreas de sus vidas y con una
fuerte tendencia a sacrificarse por los demás. No es extraño
encontrarnos con una ama de casa reumática que trabaja en su casa y
atendiendo a sus hijos o a los ancianos de la familia desde que se
levanta hasta que se acuesta, sin pensar en sí misma.
Estas personas
activas, ágiles y, aparentemente incansables, acaban sufriendo de
rigidez e inmovilidad, como si el exceso de actividad y ejercicio
fuera corregido mediante la rigidez física. Así, la persona afectada
de poliartritis es alguien que realmente padece de rigidez y
cuya hiperactividad externa no está en sintonía con su actitud
interior. Los poliartríticos son personas con una intensa tendencia
al perfeccionismo, con inclinaciones depresivas y una actitud de
altruismo y entrega a los demás.
Los reumáticos
muestran una inclinación a la agresividad, pero no se da rienda
suelta a dicha agresividad sino que se inhibe. Es decir, la energía
se reprime a nivel muscular. Las mediciones de la actividad
eléctrica muscular muestra muestra en el enfermo reumático que
existen contracturas musculares evidentes.