Psicodermatología. La
psicosomática de la piel.
El origen embriológico común de la
piel y el sistema nervioso central hace que ambos tengan en común
neuromoduladores, péptidos y sistemas bioquímicos de información
interna. Por este motivo, la piel es un órgano que reacciona con
intensidad a emociones como miedo, vergüenza, ansiedad, ira, etc.
Dado que la piel es la parte más
accesible de nuestro organismo, no es raro que muchas personas
expresen a través de la piel impulsos de naturaleza agresiva,
ansiosa o autodestructiva, provocándose síntomas dermatológicos.
Por otro lado, personas con
enfermedades dermatológicas que comprometen la autoimagen (acné
severo, psoriasis, etc.) pueden sentirse deprimidos, avergonzados o
ansiosos como consecuencia de su enfermedad.
Los sistemas nervioso, endocrino e
inmune están relacionados debido a que tienen multitud de vías
anatómicas y fisiológicas de interacción entre ellos. Por este
motivo, los factores psicológicos pueden afectar, a través de su
influencia en el sistema inmunitario (psiconeuroinmunoligía) el
pronóstico de muchas enfermedades (sobre todo enfermedades
inmunológicas, endocrinas, infecciosas y oncológicas). Así, la forma
en que una persona reacciona ante el estrés puede resultar tan
importante para establecer el pronóstico de una enfermedad como
muchos parámetros médicos. Es bien conocido que los
tratamientos psicológicos pueden utilizarse para mejorar el sistema
inmunitario, mientras que el estrés mantenido puede aumentar la
susceptibilidad a ciertas infecciones y otras enfermedades.
Un nivel elevado de estrés puede
inhibir la respuesta del sistema inmunitario (por ejemplo,
bloqueando la actividad de células NK, la producción de interferón y
de interleucina-2, etc.). El estrés altera las concentraciones de neurotransmisores y la sensibilidad de sus receptores. Estos cambios
en los neurotransmisores pueden mediar respuestas cutáneas diversas
(vasoconstricción, vasodilatación, secreción de mastocitos,
fagocitosis, expresión de factores de adhesión de leucocitos la
pared de los pequeños vasos sanguíneos, etc.). Por otra parte, en
los nervios de la capa superficial de la piel intervienen un buen
número de péptidos que están también presentes en el sistema nervioso
central.
Todas estas son las vías mediante
las cuales los factores psicológicos pueden producir alteraciones
dermatológicas. Existen múltiples enfermedades que
dependen de la activación/inactivación del sistema inmunitario
debida a la respuesta fisiológica de estrés. Entre ellas se
encuentran enfermedades como eritemas, edemas, prurito, herpes
labial y genital, mononucleosis infecciosa, infecciones víricas,
tiroiditis, lupus eritematoso sistémico, alopecia areata, dermatitis
atópica, psoriasis, cánceres, etc. Estas enfermedades resultan de
una compleja mezcla de emociones y acontecimientos vitales,
neurotransmisores y neuromoduladores, respuestas endocrinas y
alteraciones inmunológicas.
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