Disfunciones sexuales:
aspectos médicos y psicológicos
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Trastorno de
la excitación sexual en la mujer
Consiste en la incapacidad persistente o recurrente para obtener o
mantener la respuesta de excitación sexual y lubricación vaginal
propia de esta fase hasta la finalización de la actividad sexual. El
problema puede durar toda la vida o, más frecuentemente, suceder
tras un período de funcionamiento normal. Los factores psicológicos
como los conflictos maritales, la depresión y las situaciones
estresantes son las causas predominantes. Una mujer puede asociar
sexo con pecado y placer sexual con sentimientos de culpabilidad.
Puede también ser un componente del trastorno el miedo a la
intimidad. Algunas mujeres o sus compañeros no saben cómo funcionan
los órganos genitales femeninos, especialmente el clítoris, y puede
que no conozcan técnicas de excitación sexual.
Trastorno de
la erección en el hombre
Consiste en una
incapacidad, persistente o recurrente, para obtener o mantener una
erección apropiada hasta el final de la actividad sexual. Se
considera normal que ocurra de manera esporádica y sólo cobra
importancia cuando ocurre al menos en un 25 % de las ocasiones. La
causa más frecuente es la ansiedad relacionada con la relación
sexual, como el miedo al fracaso. También puede deberse a
experiencias sexuales frustrantes o traumáticas, falta de
estimulación adecuada, pasividad excesiva de la pareja, aburrimiento
y monotonía, estrés, culpa, depresión, el tabaco, el alcohol, etc.
Trastorno
orgásmico femenino
Consiste en una
ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo tras una
fase de excitación sexual normal. Las mujeres muestran una gran
variabilidad en el tipo do intensidad de estimulación que necesitan
para desencadenar un orgasmo, pero en el trastorno orgásmico
femenino, la mujer tiene mucha dificultad para alcanzarlo a pesar de
recibir un estímulo apropiado.
El trastorno puede durar toda la vida, se puede desarrollar tras un
período de funcionamiento normal o puede ocurrir sólo en ciertas
situaciones o con ciertas parejas. Cerca del 10 por ciento de las
mujeres no tiene nunca un orgasmo con ninguna clase de estimulación
o en ninguna situación. En general, las mujeres pueden tener un
orgasmo con la estimulación del clítoris, pero más de la mitad es a
menudo incapaz de tener un orgasmo durante las relaciones sexuales
con penetración, a menos que el clítoris sea estimulado durante la
penetración vaginal.
Entre las posibles causan se encuentran el miedo a “dejarse llevar”
en el curso del acto sexual, sentimientos de culpabilidad tras una
experiencia placentera, miedo a ser dependientes del compañero o
miedo a perder el control, entre otras.
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