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Psicología / Psicosomática


Convulsiones psicógenas (no epilépticas)

Por Ana Muñoz

 

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En qué consisten las convulsiones psicógenas

 

Se trata de ataques similares a los ataques epilépticos, pero que no están provocados por descargas cerebrales anormales, sino que son una manifestación de malestar psicológico. Con frecuencia, estas personas parecen tener convulsiones generalizadas, con caída al suelo y temblores, similares a un ataque epiléptico tónico clónico. Con menor frecuencia, pueden ser similares a las crisis de ausencia o ataques parciales complejos, en los que se produce una pérdida de la atención, con la mirada perdida.

 

Causas

 

Las convulsiones psicógenas son de origen emocional y están relacionadas con el estrés. Muchas personas con este tipo de convulsiones utilizan peores estrategias de afrontamiento del estrés que el resto de las personas.


Un gran número de pacientes con este tipo de ataques ha sufrido alguna experiencia traumática, como abuso físico o sexual, divorcio, muerte de un ser querido o alguna otra pérdida importante o cambio repentino. Algunas de estas experiencias pueden haber tenido lugar en un pasado lejano. Las convulsiones psicógenas son una manifestación física inconsciente de un problema psicológico y se consideran un trastorno de conversión, los cuales se encuentran clasificados dentro de los trastornos somatomorfos. Concretamente, el nombre correcto para el trastorno que padecen estas personas sería del de trastorno de conversión con convulsiones.


Los trastornos somatomorfos son trastornos cuyos síntomas sugieren la existencia de una enfermedad médica, pero en los que no puede encontrarse ninguna causa médica que los explique. En el trastorno de conversión, los síntomas son similares a los producidos por un trastorno neurológico, pero se producen como consecuencia de un conflicto psicológico. Son más comunes en la adolescencia y en los adultos jóvenes, aunque puede aparecer a cualquier edad.


"Para algunos pacientes con convulsiones psicógenas, los ataques son un manifestación de un trauma, también conocido como trastorno de estrés postraumático (TEPT). Para tratar pacientes con TEPT, el clínico ha de tomar el ataque aisladamente para ver qué representa en términos de emociones y recuerdos y dónde se encuentra almacenado en el cuerpo", dice Susan Kelley, psicóloga y profesora de la Universidad de South Florida. Ella explica que cuando una persona padece un trauma como abuso físico, abuso sexual o ser testigo de violencia, su cuerpo puede absorber este trauma. Por tanto, el ataque es el modo que tiene el cuerpo de expresar lo que la persona no puede expresar verbalmente.


Aunque en muchas ocasiones el paciente puede narrar los acontecimientos traumáticos vividos, a menudo han sido bloqueados de la conciencia. No es tampoco extraño que el mismo conflicto psicológico que esté produciendo los ataques, dé lugar otros problemas de tipo psicológico como depresión o ansiedad, las cuales pueden encontrarse en muchas personas con convulsiones psicógenas.


 Por tanto, lo que sucede es que el dolor emocional que es vivido como intolerable por la persona es sacado de la conciencia y trasladado al cuerpo físico, de manea que el malestar emocional deja de sentirse. Es decir, el hecho de que las convulsiones sean de origen psicológico no significa que sean intencionales, sino que son creadas de manea inconsciente como un mecanismo de defensa para mantener el estresor fuera de la conciencia.

 

Las convulsiones psicógenas pueden formar parte de un trastorno psicológico, pero también pueden ser una respuesta a un estrés agudo en pacientes sin evidencia de psicopatología.

 

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