Factores psicológicos
en ginecología. Trastorno disfórico premenstrual.
El cuerpo y la mente
no son dos entidades independientes y separadas entre sí, sino que
están íntimamente relacionadas, afectándose mutuamente. Emociones,
comportamientos, pensamientos, y procesos somáticos se
encuentran entrelazados, de modo que entenderemos mejor los
trastornos físicos si tenemos en cuenta que en su origen,
mantenimiento o agravación pueden estar influyendo factores
psicológicos.
Para la
ginecología resultan especialmente importantes las interacciones
psicoendocrinas, vegetativas y psicoinmunológicas. Veamos cada una
de ellas:
Interacciones psicoendocrinas. El hipotálamo recibe
información del sistema nervioso central y a partir de dicha
información envía impulsos a la hipófisis y a sus centros endocrinos
subordinados. El estrés emocional ejerce una influencia en el
hipotálamo, lo cual hace que se reduzca la secreción de las hormonas
FSH y LH por la hipófisis. Esto hace que en el ovario se produzca un
menor crecimiento del folículo, así como una reducción en la
formación de esteroides ováricos. Esto hace que la proliferación del
endometrio sea menor, dando lugar a la falta de menstruación o a una
menstruación escasa (amenorrea y oligorrea).
Los estrógenos
estimulan la secreción de unas enzimas que influyen sobre la
velocidad de formación de serotonina. Por tanto, un déficit de
estrógenos puede provocar una disminución de serotonina, lo cual
puede dar lugar a un estado de ánimo depresivo.
Interacciones psicovegetativas. El estrés emocional provoca
un aumento de la secreción de catecolaminas (adrenalina y
noradrenalina), que va acompañado de vasocontricción. Esta
vasoconstricción puede ejercer una influencia en la aparición del
dolor. A su vez, la percepción del dolor como desagradable o
demasiado intenso, puede aumentar el nivel de estrés.
Por otra parte, un
estado de alerta constante, con dificultades para relajarse (por
ejemplo, debido a un conflicto sexual crónico) es otro tipo de
estrés que puede provocar un estimulación crónica de ciertas
unidades neuromusculares, lo que a la larga hace que disminuya el
umbral de descarga de dichas unidades. La consecuencia de esto puede
ser la vejiga irritable, que consiste en una necesidad intensa de
orinar y una reducción de la capacidad de la vejiga. También puede
producirse un flujo constante o un prurito (picor) genital sin causa
orgánica.
Interacciones psicoinmunológicas. El estrés emocional severo
da lugar a un aumento de los esteroides de las glándulas
suprarrenales, que producen una inhibición de la actividad de los
macrófagos (células del sistema inmunitario) De este modo, se
produce una reacción debilitada del sistema inmunitario, lo cual
facilita la proliferación de células malignas. Estas interacciones
son de especial relevancia en los siguientes casos:
-
Cáncer del
cuello uterino, útero y ovarios.
-
Carcinoma de
mama.
-
Infecciones
urogenitales crónicas y repetitivas.
-
Enfermedad
inflamatoria pélvica.
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