El vínculo afectivo
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Tipos de vinculación afectiva
Para estudiar los patrones de
vinculación afectiva en los bebés, Ainsworth creó la llamada
situación extraña, compuesta por ocho etapas: 1) la madre y el bebé
entran en un cuarto desconocido, 2) la madre se sienta y el bebé
queda en libertad para explorar la habitación, 3) un adulto
desconocido entra, 4) la madre sale y deja al bebé solo con el
extraño, 5) la madre regresa y el extraño sale del cuarto, 6) la
madre sale y deja al bebé solo, 7) el extraño regresa en lugar de la
madre, 8) la madre regresa y el extraño se marcha.
Existen cuatro tipos de vinculación
afectiva:
Vínculo afectivo de seguridad. Los
bebés con una vinculación segura lloran o protestan cuando se va la
madre y expresan felicidad cuando regresa. Utilizan a la madre como
base segura; es decir, se alejan de ella para explorar, regresando
ocasionalmente para asegurarse. Son bebés que cooperan y no suelen
sentir ira. A los 18 meses se desplazan mejor que los bebés con
vínculo afectivo de ansiedad.
Vínculo afectivo de evitación. Estos
bebés rara vez lloran cuando se va la madre y la evitan cuando
regresa. Se mantienen apartados de ella incluso cuando la necesitan
y tienden a disgustarse con facilidad. Les molesta que los alcen en
brazos pero aún más que los bajen.
Vínculo afectivo ambivalente o
resistente. Estos bebés se vuelven ansiosos incluso antes de que la
madre se vaya, y se ponen muy alterados cuando se marcha. Cuando
ella vuelve demuestran su ambivalencia porque buscan el contacto con
ella pero al mismo tiempo patean y chillan. No exploran mucho y son
difíciles de calmar.
Vínculo afectivo
desorganizado-desorientado. Los bebés con este tipo de vínculo
muestran comportamientos contradictorios e inconsistentes. Saludan a
la madre cuando regresa pero luego se alejan o se acercan sin
mirarla. Parecen confundidos o temerosos.
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