
Relación con los padres
Un aspecto importante de la
búsqueda de la identidad es la necesidad de independizarse de
los padres. Las relaciones con personas de su misma edad se
vuelve especialmente importante y los adolescentes dedican gran
parte de su tiempo libre a pasarlo con personas de su edad, con
quienes pueden identificarse y sentirse cómodos.
Aunque tiende a considerarse que los
adolescentes suelen rebelarse ante los padres, lo cierto es que
el rechazo de los jóvenes hacia los valores de los padres suele
ser parcial, temporal o superficial, pues los valores de los
adolescentes tienden a permanecer más cerca de sus padres de lo
que suele creerse. Aunque pueden darse algunos conflictos, la
mayoría de los adolescentes tiene una relación positiva con sus
padres, comparte sus valores en temas importantes y valora su
aprobación.
Los adolescentes se encuentran en
un estado de tensión constante debido a la necesidad de
independizarse de sus padres y su dependencia de ellos. Y los
padres suelen vivir un conflicto similar, pues desean que sus
hijos se independicen al tiempo que desean conservarlos
dependientes. Como resultado, pueden darles a sus hijos mensajes
dobles, pues dicen una cosa pero comunican la opuesta con sus
acciones.
Las diversas investigaciones
realizadas indican que solamente entre el 15 y el 25 % de las
familias tiene conflictos importantes con sus hijos adolescentes
y, por lo general, los conflictos han aparecido antes de que los
hijos lleguen a la adolescencia.
En la mayoría de los
adolescentes, los conflictos con los padres suelen estar
relacionados con temas de la vida cotidiana, como las tareas
domésticas, los estudios, los horarios, las amistades, etc. Al
final de la adolescencia, el conflicto es más probable cuando se
trata de temas relacionados con el consumo de alcohol o la sexualidad. Por
lo general, la discordia aumenta a comienzos de la adolescencia,
se estabiliza hacia la mitad de esta etapa y disminuye después
de que el adolescente ha alcanzado los 18 años.
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