
El desarrollo del lenguaje
Los niños pequeños hacen preguntas
constantemente sobre cualquier cosa, en parte porque desean aprender
cosas y en parte porque han aprendido que sus preguntas pueden
iniciar una conversación.
Cuando los niños superan la edad de
tres años, su lenguaje se parece cada vez más al del adulto. Entre
los tres y lo seis años los niños suelen aprender un media de nueve
palabras cada día, aunque no siempre las utilizan como los adultos.
Por ejemplo, un niño puede usar la palabra ayer para
referirse a cualquier momento del pasado y mañana para
cualquier tiempo futuro.
La gran velocidad con la que aprenden
palabras nuevas se debe a que asimilan el significado de una palabra
al escucharla solamente una o dos veces durante la conversación.
Al comienzo de la niñez temprana, los
niños pueden seguir instrucciones que incluyen más de un paso, como:
"recoge tus juguetes y guárdalos en el arcón", pero a menudo
malinterpretan las oraciones complejas. Por ejemplo, si le dices
"puedes ver la televisión después de ordenar tu cuarto", el niño
puede procesar las palabras en el orden en que las escuchó y creer
que puede ver primero la televisión y después ordenar su cuarto.
Los niños pequeños suelen ser también
muy literales para interpretar el significado de las palabras y no
es raro que perciban un significado muy diferente al que los adultos
intentar comunicar. Por este motivo hay que prestar atención a lo
que se le dice a los niños, sobre todo en momentos de ira.
Después de los tres años, los niños
pronuncian con más claridad y tratan de hacerse entender, intentando
explicarse con más claridad cuando alguien dice no entenderlos.
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