
Desarrollo de la
personalidad
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La
crisis de identidad
Los adolescentes
pueden entrar en una etapa de crisis de identidad. Durante esta
etapa analizan sus opciones y buscan llegar a comprometerse con
algo en lo que puedan tener fe. Así, un adolescente puede optar
por entrar en una ONG, ir a la universidad, dar clases de baile,
hacerse vegetariano, etc. Con frecuencia, estos compromisos de
carácter ideológico o personal ayudan a formar la identidad y
moldean la vida en los años siguientes. El nivel de confianza
que los adolescentes tengan en sus compromisos influye en su
capacidad para resolver sus crisis de identidad.
De la crisis de
identidad surge la fidelidad a algo, la lealtad, la constancia o
la fe y un sentido de pertenencia. No es raro que la crisis de
la identidad pueda durar hasta cerca de los 30 años.
Si bien durante
la infancia es importante confiar en otros, sobre todo en los
padres, durante la adolescencia es importante confiar en uno
mismo. También transfieren su confianza de los padres a otras
personas, como amigos íntimos o parejas. El amor es parte del
camino hacia la identidad. Al compartir sus pensamientos y
sentimientos con otra persona en quien confía, el adolescente está explorando
su identidad posible, y viéndola reflejada en la otra
persona, a través de la cual puede aclarar mejor quien es.
No obstante, la intimidad madura, que implica compromiso,
sacrificio y entrega, no se alcanza hasta haber logrado una
identidad estable.
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