Psicología / Psicología infantil
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Psicología infantil
Psicología del desarrollo. Adolescencia (12-20 años) |
Desarrollo de la personalidad
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La búsqueda de la identidad
Quizás la tarea más
importante de la adolescencia consiste en la búsqueda (o más
bien la construcción) de la propia identidad; es decir, la
respuesta a la pregunta "quién soy en realidad". Los
adolescentes necesitan desarrollar sus propios valores,
opiniones e intereses y no sólo limitarse a repetir los de
sus padres. Han de descubrir lo que pueden hacer y sentirse
orgullosos de sus logros. Desean sentirse amados y
respetados por lo que son, y para eso han de saber primero
quienes son.
El niño logra su identidad
mediante un proceso de identificación con los demás,
haciendo suyos los valores e ideas de otros. Los
adolescentes, en cambio, han de formar su propia identidad y
ser ellos mismos. Uno de los aspectos más importantes de
esta búsqueda de identidad consiste en decidir que profesión
o carrera desean tener. La confusión de la identidad típica
de la adolescencia, los lleva a agruparse entre ellos y a no
tolerar bien las diferencias, como mecanismos de defensa
ante dicha confusión. A veces también muestran su confusión
actuando de maneras más infantiles e irresponsables para
evitar resolver conflictos o actuando de manera impulsiva y
sin sentido.
La crisis de identidad
Los adolescentes pueden
entrar en una etapa de crisis de identidad. Durante esta
etapa analizan sus opciones y buscan llegar a comprometerse
con algo en lo que puedan tener fe. Así, un adolescente
puede optar por entrar en una ONG, ir a la universidad, dar
clases de baile, hacerse vegetariano, etc. Con frecuencia,
estos compromisos de carácter ideológico o personal ayudan a
formar la identidad y moldean la vida en los años
siguientes. El nivel de confianza que los adolescentes
tengan en sus compromisos influye en su capacidad para
resolver sus crisis de identidad.
De la crisis de identidad surge la fidelidad a algo, la
lealtad, la constancia o la fe y un sentido de pertenencia.
No es raro que la crisis de la identidad pueda durar hasta
cerca de los 30 años.
Si bien durante la infancia es importante confiar en otros,
sobre todo en los padres, durante la adolescencia es
importante confiar en uno mismo. También transfieren su
confianza de los padres a otras personas, como amigos
íntimos o parejas. El amor es parte del camino hacia la
identidad. Al compartir sus pensamientos y sentimientos con
otra persona en quien confía, el adolescente está explorando
su identidad posible, y viéndola reflejada en la otra
persona, a través de la cual puede aclarar mejor quien es.
No obstante, la intimidad madura, que implica compromiso,
sacrificio y entrega, no se alcanza hasta haber logrado una
identidad estable.
