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La llegada de un nuevo hermano
Cuando llega un nuevo hermano, los niños reaccionan de diversas maneras. Algunos hacen un retroceso a comportamientos anteriores: se chupan el dedo, se orinan en la ropa, toman leche del biberón o hablan como niños más pequeños. Otros sugieren a la madre que se deshaga del nuevo bebé, lo lleve de nuevo al hospital o lo tire a la basura. Otros se retraen y dejan de jugar. En cambio, otros niños se sienten orgullosos de ser los "mayores", capaces de ir al baño y vestirse solos y ayudan a cuidar al bebé.
La mayor parte de los problemas de comportamiento de los hermanos mayores suele desaparecer cuando el bebé alcanza los ocho meses de edad.
Puede servir de ayuda
explicar al niño que va a tener un nuevo hermano y hablar
con él o ella sobre el tema, de modo que pueda ir haciéndose
a la idea. También es aconsejable ir haciendo algunos
cambios en la vida del niño antes de la llegada del nuevo
hermano, como llevarlo a la guardería o trasladarlo a otra
habitación.
Bibliografía: Diane E. Papalia; Sally Wendkos Olds. A child's world. Infancy through adolescence. McGraw-Hill.
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Comunidades:
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No
es raro que la llegada del nuevo hermano produzca un cambio
en el modo en que la madre trata al hermano mayor. Puede que
juegue menos con él o ella, le riña más, sea menos sensible
a sus intereses e inicie menos conversaciones. No obstante,
en estos cambios influye también la personalidad del hijo.
Si el niño toma la iniciativa y busca a su madre para
charlar o jugar con ella, es probable que tenga menos
problemas que si se retrae y aísla de ella.