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Preadolescentes. Cómo modificar el mal comportamiento
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Los padres de los preadolescentes pueden encontrarse en ocasiones con problemas como falta de respeto hacia ellos por parte de sus hijos, mal humor e irritabilidad, no ayudar en casa, deseo excesivo de independencia, etc. No es raro que los padres recurran al castigo para tratar de modificar el comportamiento de sus hijos, sólo para descubrir que no logran cambiar nada en absoluto.
De hecho, los padres que utilizan un castigo intenso, suelen fomentar en sus hijos comportamientos agresivos y violentos. El castigo no sólo no funciona sino que crea una mala relación entre padres e hijos. Por suerte, existen técnicas que son más efectivas que el castigo y que además ayudan a mejorar tu relación con ellos.
A partir de los 12 o 13 años, los niños empiezan a cambiar, lo cual implica un reajuste por parte de los padres. Es decir, ya no puedes seguir comportándote con ellos del mismo modo y has de ir cambiando tú también con ellos. A esta edad quieren ser más independientes, tomar sus propias decisiones prácticamente en todo lo que hacen, cambiar su apariencia externa (uso de maquillaje, piercings, forma de vestir que los padres pueden considerar extravagante o inapropiada, etc.). No es raro que algunos de estos cambios creen tensión o preocupación en los padres, que descubren que ya no pueden seguir decidiendo todo por sus hijos.
En muchos casos tendrás que ser para tus hijos más una fuente de información que una fuente de autoridad. Es decir, volviendo al ejemplo del piercing, puede ser más efectivo si te limitas a informarle de los riesgos que puede correr (infecciones en la zona agujereada, contagio de hepatitis por falta de higiene en el establecimiento donde realizan los percings, etc.) y luego le dejas elegir libremente, que si se lo prohíbes tajantemente sin explicación alguna. Ten en cuenta que no puedes controlarlo todo, de modo que es preferible centrarte sólo en los comportamientos de mayor riesgo.
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Comunidades:
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La mayoría de las familias
con hijos preadolescentes no suelen tener problemas graves,
salvo alguna riña ocasional. No obstante, es importante que
aprendas lo más posible acerca de esta etapa del desarrollo,
pues esto te permitirá entender mejor a tus hijos y ser más
capaz a la hora de tratarlos.
En esta etapa es importante que aprendas a diferenciar lo
que de verdad importa de lo que no, de manera que puedas
darle la libertad que necesita siendo flexible y tolerante
con ciertos comportamientos que no te agradan pero que
realmente no suponen un peligro, sino tan solo una fase
normal de experimentación adolescente, al tiempo que sigues
ejerciendo una influencia y supervisión de comportamientos
que sí pueden suponer un riesgo. Después de todo, es más
importante asegurarte de que tu hija/o no tiene un
comportamiento sexual de riesgo, antes que impedirle que se
ponga un piercing en la nariz.