|
Cepvi.com Psicología, Medicina, Salud y Terapias alternativas |
|
|
|
|
Página 2
Nuestro concepto de nosotros mismos
Un aspecto muy importante de nuestra personalidad es la forma en que nos vemos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Dos personas diferentes pueden interpretar la realidad de forma distinta. Al observar un bosque a lo lejos ambas coincidirán en que allí hay árboles y montañas, pero mientras una de ellas puede ver un lugar lleno de peligro, la otra puede estar viendo un paraíso en el que le gustaría perderse durante varios días.
Las personas reaccionan al mundo de acuerdo a su modo de
percibirlo. La personalidad determina ese modo de ver el
mundo y de vernos a nosotros mismos, pero, al mismo tiempo,
la manera de vernos a nosotros mismos influye en nuestra
personalidad. Por ejemplo, si varias personas le dicen a un
niño que es muy inteligente, es muy probable que piense de
sí mismo que lo es, mientras que si le dicen lo contrario
llegará a considerarse una persona poco inteligente. Esto es
debido a que es difícil comprobar si somos o no inteligentes
(mientras que es bastante fácil comprobar, por ejemplo, la
fuerza física). Por este motivo, muchas veces recurrimos a
los demás para definirnos, basándonos en la opinión que
otros tienen de nosotros. En otras ocasiones nos describimos
tomando a los demás como punto de referencia. Si alguien nos
dice "soy un dormilón", lo que nos está diciendo es que
duerme más horas que la mayoría de las personas.
La percepción de nosotros mismos y de los demás suele estar
relacionada. Por ejemplo, a veces atribuimos a los demás
rasgos de personalidad que nos pertenecen a nosotros, porque
de ese modo nos resultan más fáciles de entender y porque en
ocasiones los conocimientos que tenemos para explicar las
causas de nuestra conducta son los únicos de los que
disponemos. Es decir, si yo hago tal cosa, lo haría por el
motivo X; por tanto, esta persona lo ha hecho por el mismo
motivo (por supuesto, esto no tiene por qué ser cierto). Por
eso, cuando alguien cambia su autoconcepto cambia también el
modo que tiene de ver a las demás personas.
Cuando autoconcepto y realidad no coinciden
Es normal que haya cierta distorsión entre autoconcepto y realidad. Algunas personas se ven como más o menos capaces de lo que son. Pero cuando este desajuste es muy grande se produce una psicopatología.
Supongamos que una persona se considera a sí misma como
alguien capaz de mantener la calma en situaciones tensas. Si
se declara un incendio y se bloquea, siendo incapaz de
reaccionar adecuadamente y poniéndose excesivamente
nerviosa, habrá una incongruencia bastante grande entre su
autoconcepto y la realidad, debido a que su comportamiento
no ha estado de acuerdo con dicho autoconcepto. Cuando se
produce este tipo de incongruencia (llamada disonancia),
resulta intolerable y tratamos de eliminarla inmediatamente.
Esto se consigue de dos formas: 1) cambiando el autoconcepto
para ajustarlo a la realidad, o 2) distorsionando la
realidad para adaptarla al autoconcepto. En este segundo
caso podría producirse un trastorno psicológico.
|
|
Por tanto, para evitar que se den estas disonancias, tratamos de comportarnos siempre de acuerdo con nuestro autoconcepto. De este modo, si pensamos algo de nosotros mismo, nos comportamos de acuerdo con eso, tanto si es positivo como si es negativo. Por ejemplo, si alguien se considera agresivo, se sentirá incómodo al comportarse de forma cariñosa, porque crea una incongruencia con su autoconcepto. Esto puede hacer difícil el cambio, pero no imposible.
Comunidades:
|
|