Estudio sobre el
11-s aporta datos sobre la formación de los recuerdos
La mayoría de los estadounidenses
recuerda dónde estaba en la mañana del 11 de septiembre de 2001,
pero no todos lo recuerdan del mismo modo. "Si usted estaba
cerca del World Trade Center, sus recuerdos son cualitativamente
distintos a los de las de otras personas, incluso de las que
estaban en otras partes de Manhattan", afirmó Elizabeth Phelps,
directora de la investigación y profesora de psicología de la
Universidad de Nueva York.
Las personas
que estaban en un radio de unos tres km. de la Zona Cero ese
día, tienen ahora recuerdos vívidos y detallados de los
acontecimietnos de esa mañana, el tipo de recuerdo que los
expertos llaman "memoria fotográfica".
Las imágenes
cerebrales sugieren que esos recuerdos son especialmente
intensos porque la amígdala, el área del cerebro relacionada con
el miedo y la memoria, trabajó al máximo cuando estas personas
veían los eventos de esa mañana.
Casi todos los
participantes del estudio que habían estado cerca del lugar de
atentado aquél día afirman haber experimentado de primera mano
las imágenes, sonidos y olores. Y muchos afirman haber temido
por su propia seguridad. Todo eso podría haber tenido que ver
con la fijación de esos recuerdos tan intensos en sus cerebros,
señaló Phelps. No obstante, añadió que esto no es exclusivo del
11-s y que la memoria fotográfica puede crearse en cualquier
tipo de suceso traumático, ya sea personal o muy público.
En el estudio
participaron 24 adultos. Los voluntarios se dividieron en dos
grupos, los que estaban en el centro de la ciudad (grupo
Downtown), que estuvieron a un promedio de unos tres km. del
World Trade Center, y un grupo que estuvo a un promedio de unos
7 km. (grupo Midtown).
Los
investigadores usaron pistas verbales específicas para provocar
los recuerdos de los participantes, ya fuera del 11-s o de otro
evento de 2001, como un cumpleaños o unas vacaciones de verano.
Las exploraciones cerebrales mostraron un importante pico en la
actividad de la amígdala en el 83 por ciento del grupo Downtown
cuando recordaba el 11-s. En comparación, sólo el 40 por ciento
de los que estaban en el grupo Midtown mostró ese tipo de
aumento.
Al mismo
tiempo, el grupo Downtown mostró una disminución relativa en la
actividad de otra área del cerebro, la corteza parahipocámpica
posterior.
El hallazgo de
la amígdala se esperaba, porque los psicólogos y
neurocientíficos han sospechado por largo tiempo que el temor
tiene una función fundamental en la conformación de los
recuerdos traumáticos.
"Las personas
que estaban en el centro de la ciudad realmente pensaban que
podían salir heridas", señaló Spiegel. "Ahora, por supuesto,
conocemos los límites del ataque, pero las torres podrían
haberse caído en lugar de implosionar, nadie lo sabía. Hablamos
del temor, una amenaza vital inmediata, no sólo ser testigo de
algo".
La experiencia
sensorial fue también probablemente clave. Aunque la mayoría de
estadounidenses vio el 11-s en televisión, "los individuos que
estaban más cerca del evento experimentaron una estimulación de
múltiples sentidos", anotó el Dr. Grant Mitchell, director de
psiquiatría del Centro hospitalario Northern Westchester de
Mount Kisco, Nueva York. "Experimentaron el evento, podían
sentirlo, verlo, olerlo, escucharlo. Ese es otro factor que
tiene que ver con la formación de recuerdos especialmente
vívidos".
Aunque ninguno
de los participantes del estudio tenía trastorno por estrés
postraumático (TEPT), los expertos concuerdan en que los
hallazgos aportan nuevos conocimientos sobre este trastorn, que
incluye recuerdos vívidos y ataques de ansiedad desencadenados
por recuerdos de un evento traumático.
"La amígdala
ayuda a que se forma un recuerdo muy intenso", explicó Phelps.
Pero, en el cerebro normal, el hipocampo actúa como un
contrapeso, "ofrece la capacidad de mantenerlo todo en el
contexto correcto".
Cuando hay
TEPT, la capacidad del hipocampo para controlar los recuerdos
atemorizantes podría perderse. "Sabemos que hay diferencias en
el hipocampo de las personas que eventualmente desarrollarán
TEPT y las que no lo harán", señaló Phelps.
Fuente: Proceedings of the National
Academy of Sciences, diciembre, 2006