"No se necesita un gran efecto
para prevenir el cáncer. Comer 100 gramos o menos de setas por
día haría efecto para prevenir nuevos tumores de mama", dijo en
un comunicado la doctora Shiuan Chen, del Beckman Research
Institute, en Duarte, California, directora del estudio.
La mayoría de los tumores de
mama necesitan estrógenos para crecer. Los extractos de setas
interfieren la acción de la aromatasa, una enzima que favorece
la producción de estrógenos, explican los investigadores en la
revista Cancer Research.
El equipo dirigido por Chen
evaluó la capacidad de inhibir la aromatasa en siete extractos
vegetales; las setas botón blanco tenían el mayor efecto. Tras
analizar otros 10 tipos de setas, los investigadores observaron
que las setas como el portobello, blanco, shiitake y botón
bebé, también inhiben la aromatasa.
Dado que las setas botón
blanco son las más comunes, los autores analizaron su extracto
en distintos ensayos de laboratorio y en animales.
El extracto disminuyó la
proliferación de las células tumorales en el laboratorio,
mientras que en ratones implantados con células de cáncer de
mama suprimió el crecimiento tumoral, informa el equipo.
Otros ensayos demostraron que
el ácido linoleico, un ácido graso presente en la carne y los
productos lácteos, era quizás el responsable de los efectos
anticancerígenos del extracto.
Según la cantidad de extracto
utilizado en los ratones, el equipo afirma que bastarían unos
100 gramos de setas diarias para prevenir el crecimiento de los
tumores de mama, aunque menos cantidad también podría ser
efectiva.
"Los resultados de este y
otros laboratorios respaldan la hipótesis de que las setas botón
blanco serían un elemento importante de la dieta para reducir la
incidencia del cáncer de mama dependiente de las hormonas en las
mujeres", informan los autores.