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Se encuentra relación entre la contaminación atmosférica y el accidente cerebrovascular

 

Las finas partículas que entran en los pulmones estimulan la formación de coágulos peligrosos, según muestra una investigación.


Las partículas microscópicas de elementos contaminantes expedidos por motores diesel y plantas de carbón podrían estimular la formación de coágulos sanguíneos, que a su vez pueden causar ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares, señalan los científicos.


Investigadores de la Universidad Northwestern de Chicago hallaron que estas partículas diminutas, que miden menos de la décima parte del diámetro de un pelo humano y son demasiado pequeñas para ser filtradas por la nariz o la boca, causaron hipercoagulación en la sangre de animales.


Estas partículas producen inflamación en los pulmones, los que a su vez secretan una sustancia llamada interleucina-6 que estimula la formación de coágulos. Esto resulta en un mayor riesgo de ataque cardiaco o accidente cerebrovascular en personas con enfermedad cardiaca y un historial previo de accidente cerebrovascular.


Aunque estudios epidemiológicos previos habían identificado una relación entre la contaminación atmosférica y la enfermedad cardiovascular y muerte, éste es el primero en demostrar cómo la contaminación puede causar, de hecho, ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares, de acuerdo con los investigadores.


"Esta es una pieza crítica que faltaba para completar el rompecabezas, que había eludido a los científicos durante décadas", dijo en una declaración preparada el autor principal del estudio, el Dr. Gokhan Mutlu, profesor adjunto de medicina crítica y pulmonar. "Ahora sabemos cómo la inflamación en los pulmones causada por agentes contaminantes del aire conduce a la muerte por enfermedad cardiovascular".


"Mediante el uso de aspirina en baja dosis para mantener la dilución de la sangre se podría proteger a las personas en riesgo", sugirió Mutlu.


El estudio aparece en la edición en línea del jueves del Journal of Clinical Investigation.

 

Fuente: HealthDay, septiembre, 2007