Quiropraxia
La quiropraxia fue
desarrollada en Estados Unidos en el siglo XIX por Daniel David
Palmer al intentar restablecer la audición de un paciente. Palmer
pensaba que una vértebra desplazada estaba comprimiendo un nervio
del oído, que daba lugar a una pérdida de audición.
La quiropraxia, por
tanto, se basa en la teoría de que muchos trastornos médicos (sobre
todo los trastornos del sistema nervioso) pueden estar causados por
dislocaciones en la columna vertebral (subluxaciones vertebrales).
El tratamiento implica la
manipulación de la columna para lograr la curación, reajustando las
vértebras que se encuentran dislocadas.
Si alguno de los
huesos y, sobre todo, las vértebras, no están situadas
correctamente, el sistema nervioso no trabajará de manera adecuada,
impidiendo el flujo de energía nerviosa, lo que a su vez puede
causar numeros problemas como dolores de cabeza, calambres o
trastornos respiratorios como asma, así como dolor en el cuerpo o
músculos. Esta alteración de las vértebras se debe con frecuencia a
un trauma físico que afecta a la estructura esquelética del cuerpo,
en primer lugar, después a los nervios y finalmente a la salud.
Existen dos tipos de subluxaciones:
1. Subluxación facilitada.
Los nervios y fibras nerviosas están estirados, torcidos o
cicatrizados. Esto causa un mal funcionamiento en el sistema
nervioso. Suele estar más asociada con un estrés emocional o químico
del cual el cuerpo no puede recuperarse. Para tratarla se ejerce una
presión muy ligera sobre la columna.
2. Subluxación estructural.
La vértebra se encuentra mal alineada, causando un pinzamiento o
comprimiendo el nervio. Cuando el quiropráctico ajusta las vértebras
suele escucharse un pequeño clic. Suele estar originada por un
estrés mecánico o físico del cual el cuerpo no puede recuperarse,
como un accidente de tráfico, caídas, deporte, mala postura.
La quiropraxia se utiliza sobre
todo en el tratamiento de dolor lumbar, dolor de cuello y
dolores de cabeza.
¿Es seguro este método?
Lo principal para que
la quiropraxia sea segura es que el quiropráctico sea una persona
bien formada y competente en su trabajo, capaz de hacer un
diagnóstico adecuado, pues las manipulaciones inadecuadas de la
columna vertebral pueden ser peligrosas.