Medicina /
Terapias alternativas
Organoterapia
Método terapéutico que
utiliza órganos de animales sanos para producir una
estimulación específica sobre el órgano humano afectado.
Tanto en China como en la antigua Grecia se han utilizado
los órganos de animales como terapia. En Europa fueron
Paracelso y sus discípulos, principalmente Crollius, quienes
por primera vez han hecho uso de sustancias animales para
corregir disfunciones orgánicas humanas.
El doctor Tetau, ya a finales del siglo XX, dirigió una
serie de investigaciones que llevaron a concluir lo
siguiente: ciertos órganos, diluidos y preparados según el
método homeopático, tienen una acción comparable a las de
ciertas sustancias farmacológicas como son la cortisona,
hormonas tiroideas, etc.
Se trata, por tanto, de una terapia afín a la homeopatía,
por utilizar dosis infinitesimales. La organoterapia, al
igual que la homeopatía, es reactiva, pues busca una
estimulación o regulación mediante la administración del
organoterápico análogo al tejido enfermo.
Está suficientemente demostrado que cuando se administra
desde el exterior una sustancia fisiológica específica, el
órgano o glándula encargado de producir internamente esa
sustancia deja progresivamente de hacerlo. Por ejemplo, en
los enfermos diabéticos, cuando el páncreas no secreta
insulina en cantidad suficiente se hace necesario
administrar la hormona de forma externa, mediante
inyecciones. A partir de ese momento, el páncreas deja
definitivamente de secretar la poca insulana que sintetizaba
antes del aporte externo. La organoterapia, consciente de
esto, pretende una estimulación específica del órgano
enfermo, mediante mecanismos inmunológicos producidos por la
sustancia organoterápica.
Cómo funciona
Los organoterápicos
desencadenan respuestas inmunológicas defensivas que
reactivan el funcionamiento del órgano. Como sabemos, el
rechazo del organismo es uno de los mayores problemas con
que se enfrentan los cirujanos al hacer un transplante, pues
cualquier órgano extraño provoca reacciones inmunológicas.
La organoterapia, al ser administrada en dosis
infinitesimales, no provoca estas reacciones, sino solamente
una reacción de activación del órgano específico, no
actuando sobre otros órganos diferentes al administrado.
La prescripción se realiza según e principio de Arndt-Schulz,
que afirma que estímulos fuertes deprimen la actividad
celular, mientras que estímulos débiles favorecen el
incremento de dicha actividad.
Así pues, la organoterapia se utiliza principalmente para
tratar aquellos órganos que necesitan una estimulación
debido a que su funcionamiento está debilitado, como es el
caso del páncreas en la diabetes.