Litoterapia
Método terapéutico que
emplea minerales y rocas diluidos y preparados según la metodología
homeopática.
Ya Paracelso consideraba los
minerales como potentes medicamentos, siempre que fueran liberados
de sus escorias y preparados según una metodología que todavía hoy
no ha logrado descifrar la farmacoquímica convencional.
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Para entender el
funcionamiento de la litoterapia conviene tener en cuenta que en los
procesos metabólicos intervienen, por un lado, los enzimas
específicos y, por otro, determinados metales que actúan como
catalizadores del proceso (es decir, permiten que el procesos se
lleve a cabo). En numerosas ocasiones, aunque un determinado metal
esté presente en cantidades suficientes, el proceso metabólico en
cuestión no se lleva a cabo, debido a que dicho metal se encuentra
incapacitado. Esta incapacitación se debe a que se encuentra quelado
o secuestrado por alguna de las múltiples sustancias con las que el
ser humano se ve contaminado. En la alimentación actual se incluyen
numerosos conservantes, estabilizantes y otros aditivos que
intoxican el organismo y lo desequilibran metabólicamente, con la
aparición de ciertos trastornos fisiológicos.
La litoterapia se
utiliza cuando existen las enzimas pero no realizan su función
porque los catalizadores que necesitan se encuentran secuestrados.
Así pues, la litoterapia consiste en administrar un mineral capaz de
liberar los catalizadores.
Por ejemplo, en el
tratamiento de una columna vertebral con artrosis u osteoporosos se
utiliza la escapolita para liberar al calcio y fósforo secuestrados.

La litoterapia es un
buen complemento de la
oligoterapia. La diferencia entre ambas consiste en que en la
oligoterapia se administra el mineral que, por estar secuestrado, no
ejerce su función, mientras que la litoterapia pretende liberar las
sustancias secuestradas.
Entre los minerales utilizados en
litoterapia se encuentras los siguientes:
Adularia. Para el
tratamiento de adenoma de próstata con disuria.
Antimonita o estibina.
Bronquitis, enfisema.
Apatito. Artrosis
vertebral lumbar.
Arenisca rosa.
Estreñimiento, colitis atónica.
Azurita. Hipertensión
arterial, escoliosis, osteoporosis.
Barita o Baritina.
Hipertensión arterial, esclerosis cerebral.
Blenda. Prediabetes,
úlceras varicosas.
Bornita. Infecciones,
inflamación.
Garnierita. Alergias.
Hematites. Anemias,
hipotensión leve, hemorragias.
Lazulita.
Insuficiencias hepáticas, calambres en las piernas.
Obsidiana. Artrosis
cervical, inflamaciones intestinales.
Ulexita. Rinofaringitis
de repetición.