Iridología
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Zonas y mapas del iris
El iris se dibuja
como si fuera la esfera de un reloj y se subdivide en varios anillos
o zonas, cada uno relacionado con un área específica del organismo.
Las cartas irídicas son incompletas y muchos sectores necesitan
todavía una comprobación, de modo que no puede saberse con precisión
en qué zona está localizado un signo. Por ejemplo, si localizamos un
signo de enfermedad en la zona que representa la vejiga urinaria,
podría tratarse de un signo genital o de la parte baja de la
columna, que son las zonas adyacentes. Las zonas son las siguientes:
Zona pupilar. Hace
referencia al reborde de la pupila. Presenta una relación nerviosa
directa con las estructuras superiores del cerebro y por ello
representa el flujo general nervioso del individuo. En casos de
ansiedad, angustia, somatizaciones, etc. el reborde pupilar adquiere
un tono rojizo
Inmediatamente por fuera del
reborde pupilar se encuentra la zona correspondiente al estómago.
Después la zona intestinal,
formada por el tercer gran anillo.
La siguiente es la zona
neuroendocrina, que se subdivide en las zonas de las
diferentes glándulas. Así, en esta esfera de reloj imaginaria, la
hipófisis se encuentra a las 12, la paratiroides a las 3, ovario y
testículo entre las 4 y las 5, el páncreas a las 7, etc.
Después se sitúa la zona
parenquimatosa. Las alteraciones de esta zona indican
alteraciones de las estructura celular fundamental de los órganos
(por ejemplo, para el hígado sería el hepatocito o célula hepática).
Después aparece la zona
linfática. Muestra la circulación en los grandes troncos
venosos y a medida que alcanzamos su periferia, representa la
circulación de vasos cada vez más pequeños, hasta llegar a la zona cutánea, donde representa la circulación capilar.
En cada una de estas
zonas pueden aparecer diversos signos que indican al iridiólogo la
existencia de una alteración. Por ejemplo, lagunas, criptas, rayos
solares, manchas, etc.