|
Cepvi.com Psicología, Medicina, Salud y Terapias alternativas |
|
|
|
|
Página 3
¿Por qué se produce este desequilibrio?
La repuesta que dio Edward
Bach fue que el desequilibrio es debido a un conflicto. Este
conflicto puede darse a dos niveles.
1. Conflicto entre el alma y la personalidad. Al hablar de
alma, Bach hacía referencia a nuestro verdadero yo, nuestra
esencia más profunda que nos dicta nuestro verdadero camino.
Es aquella parte de nosotros que, según la filosofía budista
o hinduista, es inmortal y se reencarna en sucesivas vidas
para aprender y evolucionar.
La personalidad, en cambio,
aunque es la parte de nosotros que más conocemos y con la
que más nos identificamos, esa parte que solemos describir
cuando alguien nos pregunta cómo somos, es también la parte
mortal, una especie de máscara, una serie de características
que utilizamos temporalmente, en una sola vida, para
aprender una serie de lecciones que necesitamos aprender en
nuestra evolución. La personalidad, por tanto, ha de estar
al servicio del alma, nuestra verdadera esencia. Cuando esto
no sucede y nos dejamos llevar por las pasiones y deseos más
materialistas y egoístas de la personalidad, se produce el
conflicto, y con él el desequilibrio.
2. Otra idea importante dentro de la filosofía del sistema
de Bach, hace referencia a la unidad de todas las cosas. Más
allá del mundo de lo material, aquel que percibimos con los
cinco sentidos, se encuentra el mundo de la energía. En él
no existe la individualidad, sino que todo lo existente
forma parte de lo mismo, de la unidad, de modo que
"Cualquier acción contra nosotros o contra otro afecta a la
totalidad, pues al causar la imperfección en una parte, ésta
se refleja en el todo".
"Así vemos que hay dos errores fundamentales posibles: la
disociación entre nuestra alma y nuestra personalidad y la
crueldad y el mal frente a los demás, pues éste es un pecado
contra la unidad. Cualquiera de estas dos cosas da lugar a
un conflicto que provoca enfermedad".
Las 38 flores de Bach
Lo primero que percibimos
cuando se produce una enfermedad es una alteración a nivel
emocional. Incluso un simple resfriado suele ir precedido y
acompañado de una emoción negativa, como irritabilidad,
desgana, deseo de soledad, deseo intenso de afecto, etc.,
que será diferente en cada persona, en función de su modo de
enfermar. Por tanto, cada una de las 38 flores está dirigida
a un estado emocional universal que todos los seres humanos
pueden sentir en un momento dado. Por ejemplo, Aspen, es la
flor del miedo sin causa conocida, la sensación de presagio,
el estado de ansiedad generalizada o síntomas de ansiedad
que surge sin que la persona sepa por qué se siente así.
Larch es la flor de la falta de confianza, la sensación de
no ser capaz de hacer algo, de no estar a la altura, el
miedo a ser ridiculizado, a mostrar ante los demás esa falta
de capacidad que esta persona percibe en sí misma debido a
su baja autoestima. De este modo, con las 38 flores de Bach
podemos cubrir todos los estados emocionales negativos y
equilibrarlos, equilibrando de este modo el sistema
energético. Una vez en equilibrio esta energía vital, el
cuerpo será capaz de curarse a sí mismo, liberándose de la
enfermedad física, si ésta ha llegado a aparecer, y del
trastorno emocional.
Comunidades:
|
|