Medicina / Fisiología

Resistencia del cuerpo a la infección
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El sistema
monocito-macrófago y el sistema retículoendotelial
Parte de los macrófagos son
células móviles, capaces de desplazarse por los tejidos.
Pero otra parte permanece unida a los tejidos y pueden estar
ahí durante meses o años, hasta que sean necesarios para
llevar a cabo sus funciones de protección.
Macrófago rodeando una
célula cancerígena |
La combinación de macrófagos
móviles, macrófagos tisulares fijos y algunas otras células
especializadas, constituyen el sistema retículo endotelial
(o sistema monocito-macrófago). Los macrófagos tisulares
pueden encontrase en las siguientes localizaciones:
Macrófagos de la piel y los tejido subcutáneos. La piel es
una barrera infranqueable para los gérmenes, excepto cuando
se rompe. Si la infección se inicia en los tejidos
subcutáneos y se produce inflamación local, los macrófagos
de le piel se dividen y atacan y destruyen a los agentes
infecciosos.
Macrófagos de los ganglios linfáticos. Las partículas
invasoras que no son destruidas en la zona de entrada,
penetran en la linfa y fluyen a través de los vasos
linfáticos hasta los ganglios linfáticos (localizados de
manera intermitente a lo largo del trayecto de los vasos
linfáticos). Ahí son atrapadas por los macrófagos.
Macrófagos alveolares. El sistema respiratorio es otra vía
por la cual pueden penetrar gérmenes. Por suerte, existe una
gran cantidad de macrófagos tisulares fijos en las paredes
de los alveolos pulmonares que pueden destruir las
partículas que quedan atrapadas en los alveolos. Si las
partículas son digeribles, los macrófagos las digieren y
expulsan los productos de deshecho hacia la linfa. Si no son
digeribles, pueden formar a su alrededor una cápsula de
células gigantes hasta el momento en que, si es posible,
puedan disolverla lentamente.. Estas cápsulas suelen rodear
bacilos de la tuberculosis o partículas de polvo de sílice e
incluso carbón.
Macrófagos tisulares del hígado (células de Kupffer). Otra
vía importante por la cual las bacterias pueden penetrar en
el organismo es el tubo digestivo. Un gran número de
bacterias atraviesa la mucosa grastrointestinal y llega
hasta la sangre de la vena porta, la cual, antes de llegar a
la circulación general, ha de atravesar los sinusoides
hepáticos, que están revestidos de macrófagos tisulares que
funcionan como un filtro tan eficaz que casi ninguna de las
bacterias del tubo digestivo llega a la circulación general.
Macrófagos del bazo y de la médula ósea. Si un
microorganismo logra penetrar en la circulación general,
existe otra línea de defensa, formada por macrófagos
tisulares del bazo y la médula ósea. En estos tejidos, los
invasores son atrapados y destruidos.
