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Medicina / Fisiología


Resistencia del cuerpo a la infección

Por Ana Muñoz

 

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El sistema monocito-macrófago y el sistema retículoendotelial

 

Parte de los macrófagos son células móviles, capaces de desplazarse por los tejidos. Pero otra parte permanece unida a los tejidos y pueden estar ahí durante meses o años, hasta que sean necesarios para llevar a cabo sus funciones de protección.

 

 
Macrófago rodeando una célula cancerígena

La combinación de macrófagos móviles, macrófagos tisulares fijos y algunas otras células especializadas, constituyen el sistema retículo endotelial (o sistema monocito-macrófago). Los macrófagos tisulares pueden encontrase en las siguientes localizaciones:

 

Macrófagos de la piel y los tejido subcutáneos. La piel es una barrera infranqueable para los gérmenes, excepto cuando se rompe. Si la infección se inicia en los tejidos subcutáneos y se produce inflamación local, los macrófagos de le piel se dividen y atacan y destruyen a los agentes infecciosos.

 

Macrófagos de los ganglios linfáticos. Las partículas invasoras que no son destruidas en la zona de entrada, penetran en la linfa y fluyen a través de los vasos linfáticos hasta los ganglios linfáticos (localizados de manera intermitente a lo largo del trayecto de los vasos linfáticos). Ahí son atrapadas por los macrófagos.
 
Macrófagos alveolares. El sistema respiratorio es otra vía por la cual pueden penetrar gérmenes. Por suerte, existe una gran cantidad de macrófagos tisulares fijos en las paredes de los alveolos pulmonares que pueden destruir las partículas que quedan atrapadas en los alveolos. Si las partículas son digeribles, los macrófagos las digieren y expulsan los productos de deshecho hacia la linfa. Si no son digeribles, pueden formar a su alrededor una cápsula de células gigantes hasta el momento en que, si es posible, puedan disolverla lentamente.. Estas cápsulas suelen rodear bacilos de la tuberculosis o partículas de polvo de sílice e incluso carbón.
 
Macrófagos tisulares del hígado (células de Kupffer). Otra vía importante por la cual las bacterias pueden penetrar en el organismo es el tubo digestivo. Un gran número de bacterias atraviesa la mucosa grastrointestinal y llega hasta la sangre de la vena porta, la cual, antes de llegar a la circulación general, ha de atravesar los sinusoides hepáticos, que están revestidos de macrófagos tisulares que funcionan como un filtro tan eficaz que casi ninguna de las bacterias del tubo digestivo llega a la circulación general.
 
Macrófagos del bazo y de la médula ósea. Si un microorganismo logra penetrar en la circulación general, existe otra línea de defensa, formada por macrófagos tisulares del bazo y la médula ósea. En estos tejidos, los invasores son atrapados y destruidos.

 

 

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