Medicina / Fisiología

Sistema digestivo
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Estómago
El estómago es un órgano
muscular grande y hueco. Está formado por tres zonas: fundus,
cuerpo y antro. Los alimentos llegan al estómago desde el
esófago y penetran en él a través de un músculo con forma de
anillo llamado esfínter gastroesofágico, que se abre y se
cierra.
Normalmente, el esfínter
impide que el contenido gástrico vuelva al esófago. Este
contenido es fuertemente ácido y posee un gran cantidad de
enzimas que podrían dañar el esófago. Otro factor que impide
el reflujo es un mecanismo de tipo valvular situado en el
esófago inmediatamente por debajo del diafragma. El aumento
de la presión en el interior del abdomen desplaza el esófago
hacia dentro, al mismo tiempo que aumenta la presión en el
interior del estómago. Esta mayor presión del estómago
impide el reflujo. De lo contrario, siempre que habláramos,
tosiéramos o respiráramos con fuerza podríamos enviar ácido
hacia el esófago.
Cuando el estómago está lleno
se contrae rítmicamente y mezcla los alimentos con los jugos
digestivos. Las células que recubren la superficie gástrica
secretan diversas sustancias importantes: moco, ácido
clorhídrico, pepsinógeno (el precursor de la pepsina, una
enzima que fracciona las proteínas) y la hormona llamada
gastrina. El moco recubre las paredes del estómago para
protegerlas del daño que les podrían causar el ácido y las
enzimas. Cualquier alteración de esta capa de moco, debida a
una infección por la bacteria Helicobacter pylori, por
ejemplo, o al daño provocado por la aspirina, puede causar
lesiones como la úlcera de estómago. El ácido clorhídrico
provee el ambiente fuertemente ácido necesario para que la
pepsina fraccione las proteínas.
Esta alta acidez del estómago también actúa como una barrera
contra la infección, pues elimina la mayor parte de las
bacterias. Los impulsos nerviosos que llegan al estómago
estimulan la secreción ácida, la hormona gastrina (secretada
por el estómago) y la histamina (sustancia que también
libera el estómago).
