Medicina / Enfermedades

Enfermedad por reflujo gastroesofágico
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Aumento de la presión en el interior del abdomen. Este hecho
también favorece el reflujo.
Alteración del aclaramiento esofágico. El aclaramiento
esofágico consiste en la capacidad del esófago para vaciar
con rapidez el contenido gástrico refluido, impidiendo así
que se produzcan lesiones en el esófago. En este
aclaramiento participan tres factores: la acción de la
gravedad, la saliva y las contracciones del esófago.
Alteraciones del estómago. El exceso de secreción de ácido
gástrico, con el consiguiente aumento de volumen en el
interior del estómago, favorece el reflujo. Cuando el
estómago se vacía con demasiada lentitud se produce una
predisposición al paso del contenido gástrico al esófago.
Los aumentos de presión en el interior del estómago
potencian la existencia de reflujo al alterar el equilibrio
de presiones entre el estómago, el EEI y el esófago.
La obesidad parece predisponer al reflujo, posiblemente por
un aumento de la presión intrabdominal.
Hernia de hiato
El esófago atraviesa el
músculo llamado diafragma a través de un orificio que recibe
el nombre de hiato esofágico. En la hernia de hiato, parte
del estómago penetra por este orifico hacia el tórax.
Existen dos tipos de hernias
de hiato: la hernia por deslizamiento y la hernia
paraesofágica. La hernia por deslizamiento constituye el 95%
de los casos. En ella, la prominencia del estómago por
encima del diafragma forma una dilatación con aspecto de
campana.
Las personas con hernia de hiato pueden tener reflujo
gástrico, pero no es muy frecuente, produciéndose sólo en el
9 % de los casos. En los casos de hernia, el reflujo puede
deberse a que la hernia dificulta el aclaramiento ácido del
esófago.
Las hernias de hiato pueden causar complicaciones. Por
ejemplo, se pueden ulcerar, causando hemorragia y
perforación. No obstante, la hernia de hiato no complicada
no requiere tratamiento.
