Medicina / Enfermedades
Cálculos renales (piedras en el riñón)
Página 1
Qué son los cálculos renales
Los cálculos renales o
piedras en el riñón son masas sólidas que forman en el
interior de los riñones. Pueden ser tan pequeñas como un
grano de arena o hasta del tamaño de una pelota de golf (a
veces incluso mayores).
Los cálculos consisten en acumulaciones de ciertas sales
minerales y otras sustancias. También pueden formarse en
cualquier otra zona del tracto urinario. Muchas de estas
piedras son lo bastante pequeñas como para ser expulsadas al
orinar, pero las piedras de mayor tamaño pueden bloquear
parcial o completamente el flujo normal de orina.
Los cálculos renales pueden
provocar un dolor intenso, además de otros síntomas. Son
bastante frecuentes. Aproximadamente el 5% de las mujeres y
el 10% de los hombres habrán experimentado un episodio, como
mínimo, antes de llegar a los 70 años de edad.
Tipos de cálculos
Los cálculos de calcio son el tipo más común, constituyendo
el
75-85 por ciento de todas las piedras. La mayoría de estas
piedras están formadas por oxalato de calcio, o una
combinación de oxalato de calcio y fosfato. Su formación
está asociada a altos niveles de calcio urinario, o una
combinación el calcio y ácido úrico en la orina. Son de 2 a
3 veces más comunes en los hombres y aparecen generalmente
entre los 20 y 30 años de edad.
Los cálculos de ácido úrico son relativamente infrecuentes y
representan del 5 al 8 por ciento de todos los cálculos. Un
elevado nivel de ácido úrico en la sangre y orina puede
causar este tipo de cálculos. Pueden formarse si en la orina
de una persona se concentran ciertas sustancias que la
vuelven más ácida. Están asociados a la gota y la
quimioterapia.
Los cálculos de cistina son raros, constituyendo menos de un
1% de todas los cálculos. Se producen como consecuencia de
una enfermedad hereditaria que produce un aumento en la
cantidad de cistina (un aminoácido) en la orina. Debido a
que la cistina no se disuelve fácilmente en agua, no puede
ser reabsorbida desde la orina a la sangre. Esto aumenta las
probabilidades de que se formen cálculos.
Los cálculos de estruvita representan del 10 al 15 por
ciento de todas las piedras del riñón. Se encuentran
principalmente en las mujeres como resultado de una
infección del tracto urinario. Las bacterias implicadas en
la infección alteran el equilibro ácido de la orina,
incrementando el riesgo de formación de cálculos. Pueden
crecer hasta ser de tamaño muy grande y obstruir el riñón,
los uréteres o la vejiga.
