Síndrome de
malabsorción intestinal
Se caracteriza por una
absorción inadecuada de nutrientes desde el intestino hasta su
incorporación al torrente circulatorio o a la linfa.
Se considera que existe
malabsorción cuando existen determinadas alteraciones en el interior
del intestino, en su pared o en el transporte linfático. Básicamente
la malabsorción es la consecuencia de la alteración de al menos una
de las siguientes funciones digestivas:
Digestión intraluminal.
En el interior del tubo digestivo las proteínas, hidratos de carbono
y grasas se degradan en formas que pueda asimilar el organismo. El
proceso comienza en la boca con la saliva y continúa en el estómago,
con los jugos gástricos, aunque la digestión definitiva se produce
en el intestino delgado por la acción de las sales biliares y el
jugo pancreático. El déficit en la secreción de enzimas pancreáticas
o de sales biliares produce una hidrólisis incompleta de las grasas
y proteínas o una falta de solubilización de las grasas de la dieta
que origina diarrea y malabsorción.
Digestión terminal. La
pared mucosa intestinal tiene un borde en cepillo donde se produce
la hidrólisis de hidratos de carbono. La destrucción de este borde
puede producir problemas de malabsorción.
Transporte transepitelial,
en el que los nutrientes, líquidos y electrolitos se transportan a
través de la pared del intestino delgado para ser distribuidos por
el organismo. Los ácidos grasos absorbidos se convierten el
triglicéridos y, junto con el colesterol, se acoplan formando
quilomicrones para distribuirse por el sistema linfático intestinal.
La lesión de las células epiteliales puede
provocar la alteración del transporte a través de la célula y
alteración en la formación de quilomicrones. El bloqueo de los vasos
linfáticos impide el transporte de los nutrientes desde la célula
intestinal hasta los órganos donde se llevan a cabo el
almacenamiento o el metabolismo.
Consecuencias.
Las consecuencias de la malabsorición
afectan a muchos sistemas orgánicos:
Tracto digestivo:
diarrea (tanto por la malabsorción de nutrientes como por secreción
intestinal excesiva), flatulencia, dolor abdominal, pérdida de peso.
Sistema hematopoyético:
anemia por falta de hierro, piridoxina, folato o vitamina B12,
y hemorragias por falta de vitamina K.
Sistema musculoesquelético:
trastornos óseos (como osteoporosis y osteomalacia) y tetania
por malabsorción de calcio, magnesio, vitamina D y proteínas.
Sistema endocrino:
amenorrea (supresión de la menstruación), impotencia, esterilidad
por la malnutrición generalizada e hiperparatiroidismo por falta
crónica de calcio y vitamina D.
Piel: manchas por falta
de vitamina K; edemas por déficit proteico; dermatitis por falta de
vitamina A, cinc, ácidos grasos esenciales y niacina.
Sistema nervioso.
Neuropatía periférica por falta de vitaminas A y B12.
Síntomas
La producción de heces
voluminosas, espumosas, grasientas, de color amarillento o grisáceo,
es un síntoma importante de la malabsorción, además de pérdida de
peso, falta de apetito, distensión abdominal, borborigmos y atrofia
muscular.
Los trastornos con malabsorción que
se dan con mayor frecuencia son: la enfermedad celíaca, la
pancreatitis crónica y la enfermedad de Crohn.
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