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Cardiopatía
isquémica
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Infarto de miocardio
Es lo que comúnmente
se conoce como ataque cardiaco. Como decíamos en la página
anterior, la principal causa es la aterosclerosis. La ruptura de
la placa aterosclerótica propicia la formación de un trombo que
acaba ocluyendo completamente la arteria.
Aunque su frecuencia
aumenta con la edad, el infarto de miocardio puede ocurrir a
cualquier edad, sobre todo en presencia de factores que
predisponen a la aterosclerosis, como hipertensión, consumo de
tabaco, diabetes mellitus o
hipercolesterolemia.
Con el paso del tiempo, algunas
oclusiones desaparecen completamente debido a la disolución del
trombo o relajación del vasoespasmo.
La oclusión de la arteria
provoca isquemia en toda la zona del músculo cardiaco irrigada
por dicha arteria. Esta falta de aporte sanguíneo provoca una
serie de alteraciones celulares en dicha zona. Si la isquemia se
prolonga durante 20 a 40 minutos puede producirse la muerte de
algunas células cardiacas, provocando lesiones irreversibles. El
infarto agudo de miocardio clásico, con muerte celular extensa,
tiene lugar cuando la isquemia* se produce durante horas y afecta
a prácticamente toda la zona irrigada por la arteria ocluida.
Consecuencias del infarto
Suele comenzar de
forma brusca, con dolor intenso precordial o bajo el esternón,
que a menudo se extiende hacia el hombro izquierdo, brazo o
mandíbula. Suele ir acompañado de sudoración, náuseas, vómitos o
falta de aliento. El 10-15 % de los pacientes no presenta
síntomas y la enfermedad sólo se descubre más tarde, por
alteraciones en el electrocardiograma. Tras el episodio agudo,
la evolución de la enfermedad puede seguir varias vías. Una de
ellas es la muerte súbita de origen cardíaco en una o dos horas.
Se produce en el 20% de los pacientes. Es debida a que tras el
infarto existen alteraciones del miocardio que se traducen en
bloqueos cardiacos, bradicardia*, taquicardia, fibrilación*
ventricular o asistolia*, responsables de muchos casos de muerte
súbita. Si el paciente llega al hospital, la posibilidad de
sufrir complicaciones es del 80-90%. El resto, entre el 10 y el
20 % de los casos no sufren complicaciones.
Entre las complicaciones más
graves se encuentran las siguientes:
-
Arritmias cardiacas. 75-95 %
de los casos.
-
Insuficiencia congestiva
ventricular izquierda y edema pulmonar de leve a grave. 60 %
de los casos.
-
Shock cardiogénico (fallo
grave de la bomba del corazón). 10-15 % de los casos.
-
Tromboembolia. 15-40 % de los
casos.
Debido a que el
infarto produce anomalías en el funcionamiento del ventrículo
izquierdo, casi siempre existe cierto grado de
insuficiencia cardiaca
izquierda. Otras alteraciones menos frecuentes son los síndromes
de ruptura cardiaca (1-5 % de los casos). Son consecuencia de la
debilidad que se produce en el miocardio necrótico*. El más
frecuente es la ruptura de la pared ventricular. También puede
producirse una ruptura de la pared interventricular.
La mortalidad global
de los pacientes que han sufrido infarto de miocardio el del 35
% durante el primer año, incluidas las personas que fallecen
antes de llegar al hospital. La tasa de mortalidad durante la
hospitalización es del 10-15 % y en el año siguiente al infarto
es del 7-10 %. Después existe una mortalidad del 3-4 % por cada
año que pasa.
*Glosario
Émbolo: coágulo u otro
cuerpo extraño que obstruye una arteria.
Isquemia: falta absoluta o
déficit de aporte de sangre oxigenada a los tejidos debido a
obstrucción de las arterias.
Necrosis: muerte celular
Miocardio: músculo
cardiaco.
Fibrilación. contracciones
caóticas e incoordinadas.
Bradicardia: ritmo
excesivamente lento de la contracción cardiaca
asistolia.
Bibliografía:
- Medicina interna.
Farreras, Rozman. Mosby/Doyma libros
- Patología estructural
y funcional. Robbins. Interamericana-McGraw-Hill
- Manual de patología
general. S. de Castro del Pozo. Masson
- Tratado de fisiología
médica. Guyton. Interamericana-McGraw-Hill