Medicina / Enfermedades

Enfermedad hepática alcohólica
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Hepatitis alcohólica
Se caracteriza por la
existencia de áreas de necrosis (muerte) celular, con un
infiltrado inflamatorio. Los hepatocitos son grandes y en su
interior se observan agregados de un material homogéneo que
reciben el nombre de hialina alcohólica o cuerpos de Mallory.
Sintomatología
El cuadro clínico de la
hepatitis alcohólica es amplio y comprende desde formas sin
síntomas hasta formas fulminantes con insuficiencia
hepatocelular. Por lo general se trata de alcohólicos
crónicos que, durante un periodo de intensificación de la
cantidad de alcohol ingerida, presentan astenia, pérdida de
apetito, náuseas y vómitos. Al cabo de pocos días aparece
dolor abdominal derecho, ictericia y fiebre. El hígado está
agrandado y doloroso.
La mortalidad inmediata de la hepatitis alcohólica oscila
entre el 10 y el 25 % de los casos.
Hepatitis crónica alcohólica
Con frecuencia, los
alcohólicos presentan lesiones semejantes a las de una
hepatitis vírica crónica, pero el hecho de que se recuperen
tras la supresión de la ingesta de alcohol indica que la
causa de la enfermedad es al alcohol. No tiene unas
características clínicas definidas y en general se detecta
al practicar una biopsia hepática.
Cirrosis hepática alcohólica
Presenta las mismas
manifestaciones clínicas que la cirrosis de cualquier otra
etiología. La evolución de la cirrosis alcohólica es
variable, pero la supervivencia suele depender del abandono
o no del consumo de alcohol. Existe una mayor supervivencia
y un retraso en la aparición de complicaciones en los
cirróticos que dejan de beber.
En los pacientes que presentan un rápido deterioro tras un
periodo de estabilidad debe considerarse la posibilidad de
que hayan desarrollado un carcinoma hepático.