Asma Bronquial
Es una afección
caracterizada por episodios recurrentes de dificultad respiratoria,
tos y sibilancias que se producen como consecuencia de un estrechamiento
de los bronquios. Los episodios de dificultad respiratoria se
intercalan con periodos de remisión en los que el paciente está
prácticamente libre de síntomas.
No existe una definición
unánimemente aceptada pero la mayoría de las definiciones incluyen
tres aspectos:
1. Hiperreactividad bronquial
2. Inflamación
3. Obstrucción bronquial
La hiperreactividad bronquial
se define
como la tendencia del árbol bronquial a una repuesta broncoconstrictora excesiva frente a estímulos de diversa índole,
como pueden ser las sustancias alérgicas. Dichos estímulos tienen
escasas consecuencias para las personas sin asma y con vías
respiratorias normales. La
mayoría de los asmáticos son hiperreactivos. Así mismo, parece ser
que la hiperreactividad bronquial y la inflamación bronquial están
relacionadas, pues ambas aparecen y desaparecen juntas.
En el asma se produce
una inflamación de los bronquios. En el desarrollo de la inflamación
intervienen células inflamatorias (eosinófilos y mastocitos) que
pueden liberar numerosas sustancias químicas capaces de ocasionar
edema y broncoconstricción de la mucosa respiratoria. Entre ellas
destaca la histamina. La histamina es broncoconstrictora. Sin
embargo, el hecho de que los antihistamínicos tengan poca o nula
eficacia en el asma hace pensar que su papel es escaso. Lo mismo
puede decirse del resto de sustancias químicas liberadas durante la
inflamación.
El sistema nervioso autónomo (SNA),
que actúa sobre la musculatura lisa bronquial y las glándulas
secretoras, juega un papel importante en el asma. El SNA puede producir broncoconstricción y
broncodilatación.
La inflamación destruye el epitelio
bronquial, dejando al descubierto las terminaciones nerviosas, de
modo que dichas terminaciones nerviosas son estimuladas en exceso
por las sustancias químicas liberadas durante la inflamación, lo
cual a su vez ocasionaría la liberación de neuropéptidos sensitivos
responsables del aumento de la broncoconstricción, produciéndose así
la obstrucción bronquial.
A su vez, el edema ocasionado por la
inflamación y la hipersecreción mucosa contribuyen también a la
obstrucción.
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