Sección de medicina, salud y terapias naturales

Página principal

   

 

Tratamiento natural por Internet

 

Artículos y remedios naturales

 

Enfermedades

 

Diccionario médico

 

Medicinas alternativas:

Medicina natural

Medicina biológica

Medicina china

Medicina manual

 

Noticias

 

Libros


Psicosomática

 

Bolsa de trabajo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vitaminas y minerales para combatir la depresión

 

Página 1

 

Página 2

 

Vitamina B5 (ácido pantoténico). Esta vitamina es un componente de la coenzima A, que es necesaria para producir las reacciones químicas que transforman los alimentos en energía. La coenzima A es necesaria para la síntesis de colesterol, hormonas y el neurotransmisor acetilcolina. También es necesaria para la síntesis del grupo hem de la hemoglobina. Los síntomas de deficiencia son: fatiga, estrés crónico y depresión.

 

Fuentes: pescado (bacalao, abadejo, merluza), atún en lata, pollo, huevos, leche, yogurt, brócoli, lentejas, aguacate, boniato, champiñones crudos, langosta, pan integral.

 

Vitamina B6 (piridoxina). La vitamina B6 es esencial para el metabolismo de los ácidos grasos, el funcionamiento del sistema nervioso y la formación de los glóbulos rojos. También ayuda a mantener la piel sana. Es necesaria para la síntesis de serotonina, melatonina y dopamina.  Las mujeres que toman anticonceptivos orales pueden tener deficiencias de esta vitamina. Ciertos fármacos también pueden producir carencias de esta vitamina. Las deficiencias producen alteraciones del sistema inmunitario, problemas en la piel, confusión mental, irritabilidad y depresión. Pueden producirse dermatitis, hormigueos en manos y pies, lengua dolorida y roja. Las personas estresadas suelen necesitar suplementos de esta vitamina.

 

Fuentes: Los alimentos más ricos en esta vitamina son los cereales integrales, plátanos, salmón, pavo, pollo, patatas cocinadas con piel, zumos de verduras, avellanas.

 

Vitamina B 12. La vitamina B 12 es necesaria para la maduración de los glóbulos rojos y la síntesis del ADN. También es necesaria para el funcionamiento normal del sistema nervioso. La deficiencia de esta vitamina da lugar a un tipo de anemia llamada anemia perniciosa, que puede ir acompañada de cambios de humor, paranoia, irritabilidad, confusión, demencia, alucinaciones, manía, pérdida de apetito, mareo, debilidad, sensación de falta de aire, palpitaciones, diarrea y sensación de hormigueo en las extremidades. La vitamina B 12 se almacena en el hígado, donde suele haber reservas para dos o cinco años. La deficiencia de esta vitamina puede deberse a la falta del factor intrínseco, una proteína producida en el estómago. Para que la vitamina B 12 pueda absorberse en el intestino es necesario que se combine con el factor intrínseco. La deficiencia de B12 también puede producirse cuando la acidez del estómago es muy baja, de modo que la capacidad para extraer la vitamina B12 de las proteínas de la carne ingerida está disminuida. Estudios realizados* han mostrado que hasta el 30% de las personas hospitalizadas por depresión presentan deficiencia de vitamina B12. Las personas mayores de 60 años tienen más probabilidades de tener carencias de esta vitamina debido a que el factor intrínseco disminuye con la edad.

 

Fuentes: la vitamina B12 está presente en productos de origen animal, pero no en vegetales, de modo que los vegetarianos que no consumen ningún producto de origen animal necesitan suplementos de esta vitamina. Las principales fuentes son: almejas, mejillones y cangrejo, seguidas de: salmón, ternera, pollo, pavo, huevos, leche, queso brie.

 

Página siguiente


 

*Hutto BR. Folate and cobalamin in psychiatric illness. Compr Psychiatry. 1997;38(6):305-314.

REVISTA de novedades - Cepvi

 

Sección de psicología:

 

Artículos y bloques temáticos

Psicoterapia virtual

Test

Consultas y consejos

Terapia racional emotiva

Terapia con flores de Bach

Cursos

El relato terapéutico

 

 

 
 

Copyright © Cepvi.com. Ana Muñoz. Reservados todos los derechos.

Información sobre copyright

 

 

La información proporcionada no debe utilizarse para el diagnóstico o tratamiento de ninguna enfermedad; para ello deberá consultarse a un médico.