El poder curativo de los
tambores
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"En este siglo, en el que
parecemos estar moviéndonos cada vez más lejos de nosotros
mismos y de nuestras necesidades más profundas, el tambor, a
través de su simplicidad, facilidad de uso y naturalismo, nos
ofrece un vínculo de vuelta a aquello que conocíamos antes de
que la tecnología nos separara de nuestra alma".
"Al proporcionarnos un canal de
vuelta a nuestra naturaleza más profunda, el tambor,
simultáneamente, proporciona a quienes lo usan un vínculo con
los demás. El tambor parece tener la capacidad de unir a todas
las personas que deciden usarlo juntas".
Se ha visto que tocar los
tambores es la actividad perfecta para personas que tienen sus
capacidades físicas y mentales disminuidas. Por este motivo, se
ha utilizado en personas con la enfermedad de Alzheimer. Debido
a que el ritmo es algo intrínseco a nuestra naturaleza, las
personas con esta enfermedad pueden tocar ritmos sencillos con
sus manos en un tambor. Tocar el tambor parece centrar a los
enfermos de Alzheimer momentáneamente, de manera que se muestran más coherentes.
Aunque
esos episodios son breves, son muy apreciados por sus seres
queridos.
Tocar el tambor con las manos ha
demostrado también ser un medio muy útil para reducir el estrés. Cuando
una persona está tocando, no solo está divirtiéndose, sino que
su mente está centrada en el ritmo y el sonido del tambor, y su
mente queda libre de preocupaciones y problemas. Muchas de las
fuentes de estrés proceden de pensamientos acerca de miedos o
preocupaciones pasadas o acontecimientos futuros.
Es decir, la
persona estresada se encuentra en la pasado o en el futuro. Por este
motivo, cuando una persona está centrada en el presente,
mediante el uso de los tambores, es estrés y las preocupaciones
desaparecen. "Es muy difícil estar estresado y estar en el
momento presente", dice Friedman.
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