El poder curativo de los
tambores
Este artículo está basado en el
libro del psicoterapeuta Robert Lawrence Friedman, "The healing
power of the drum", donde describe las diversas aplicaciones del
uso de tambores (tocados con las manos) como forma de curación.
El sonido del tambor se ha utilizado para ayudar a veteranos de guerra a superar el
trastorno de estrés postraumático, para el tratamiento de la ira
y emociones negativas en adolescentes, o para liberar el estrés
diario de ejecutivos, entre otras muchas aplicaciones.
A nivel médico, el uso de
tambores se ha aplicado a la enfermedad de Alzheimer, para
ayudar a estos pacientes a mejorar su memoria a corto plazo
y para aumentar la interacción social. También se ha usado para
ayudar a niños autistas a aumentar su atención.
No siempre es necesario utilizar
tambores, sino que a veces basta un aparato que produzca un
sonido rítmico, o una grabación de sonido de tambores o ritmos
similares. Se han usado, por ejemplo, para ayudar a pacientes
con Parkinson a recuperar el control del movimiento.
Como psicoterapeuta especializado
en el uso de tambores, Robert Friedman dice haber sido testigo
del "poder de los tambores para relajar a las personas tensas,
aportar energía a quienes están cansados y sanar a los que están
emocionalmente heridos". "También he observado la extraordinaria
y consistente capacidad de los tambores para crear estados de
euforia, inducir un trance ligero, promover el juego, liberar la
ira y promover sentimientos de comunidad y unidad".
No obstante, señala Friedman, aún
es necesario realizar diversas investigaciones que confirmen lo
que muchos han experimentado ya: que el ritmo en relación con el
cuerpo y la mente aporta numerosos beneficios.
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