Medicina y terapias
alternativas. Artículos
Migraña
La palabra migraña procede
del latín "hemigranea" (hemicránea) debido a que una de las
características más frecuentes (aunque no siempre se da) de
este tipo de cefalea es la localización del dolor en sólo
una de las mitades de la cabeza.
Prevalencia
Se calcula que la padece el
12% en la población, afectando dos veces más a las mujeres
que a los hombres. Se suelen encontrar miembros de la misma
familia también afectados en el 60-80% de los casos. Estas
crisis suelen comenzar en la infancia y alcanzar su máxima
intensidad en torno a los 40-50 años. A partir de esa edad
tiende a decrecer.
Síntomas
Crisis de dolor generalmente
pulsátil (en latidos), aunque también puede ser opresivo,
punzante o sordo. Suele tender a aumentar con los
movimientos de la cabeza y se localiza casi siempre en un
solo lado de la cabeza, aunque también pueden afectar a la
frente, sienes, o nuca. El paciente suele buscar una
habitación silenciosa y oscura debido a que agrava con la
luz y el ruido.
Pueden aparecer otros síntomas, como náuseas, vómitos,
diarrea, falta de apetito, dolor abdominal, malestar
general, etc. Las crisis duran entre 4 y 72 horas, aunque si
no se tratan pueden extenderse a varios días. La frecuencia
de las crisis es variable y está comprendida entre 6 crisis
anuales y 3 crisis semanales.
También es frecuente que unos días u horas antes de la
cefalea se presenten unos síntomas inespecíficos que
anuncian la llegada de la migraña, como son: mal humor,
irritabilidad, alteraciones en el apetito, retención de
líquidos, torpeza o brillantez mental, somnolencia, fatiga,
alteraciones en el ritmo intestinal, etc.
En el 20% de los casos se producen también unos síntomas más
específicos, producidos por disminución transitoria del
riego sanguíneo en una zona de la corteza cerebral sin
llegar al infarto. Es la llamada aura. Según la zona de la
corteza afectada, se producirá un tipo u otro de aura.
Existen auras visuales (manchas negras, manchas luminosas o
centellantes, distorsión de las imágenes, etc.), auras
sensitivas (hormigueos en brazo y cara, disminuciones de la
sensibilidad en una mitad del cuerpo, etc.), auras motoras
(debilitad de una mitad del cuerpo, alteraciones de la
marcha, etc.), y otras como alteraciones en el habla,
pitidos en los oídos, vértigos, alteraciones de la
personalidad, etc. Su duración media suele ser de una hora.
Las crisis se han relacionado a menudo con ciertos factores
desencadenantes como ciertos alimentos (chocolate, grasas,
naranjas, tomates, frutos secos, etc.) olores, fatiga,
estrés, viajes, variaciones en la cantidad de horas de
sueño, alcohol, ruidos, luces, menstruación, consumo de
ciertos fármacos.
Patogenia
En primer lugar se produce un
espasmo de los vasos intracraneles (arteria carótida interna
y sus ramas), que sería responsable del aura. A continuación
se produce una vasodilatación dolorosa en el territorio de
la arteria carótida externa. No se sabe a qué es debido todo
esto. Algunos autores piensan que se debe a la liberación de
sustancias como noradrenalina, adrenalina y serotonina, de
gran poder vasoconstrictor.
