Cómo utilizar la
homeopatía
Un
mismo medicamento homeopático puede presentarse en distintas
potencias. Por ejemplo, puedes encontrar Pulsatilla 5D,
pulsatilla 7 CH, pulsatilla, 30 CH, pulsatilla 200 CH,
pulsatilla 10M, etc.
Para elaborar un medicamento
homeopático se diluye la tintura madre y se agita. La dilución
hace que desaparezca cualquier efecto adverso de la sustancia,
que podría ser dañina en estado puro. Por ejemplo, la belladona
es una planta cuyos efectos pueden ser mortales, pero al estar
diluida hasta dosis infinitesimales, su acción es diferente, de
manera que aquella sustancia que, en dosis altas es capaz de
producir una serie de síntomas, es también capaz de curar esos
mismos síntomas cuando se administra en dosis infinitesimales,
pues tiene la fuerza suficiente como para estimular la acción
curativa del cuerpo en la dirección adecuada sin dañarlo.
Los medicamentos pueden estar más
o menos diluidos. Cuando un medicamento está poco diluido se
dice que la potencia es baja, mientras que si está muy diluido
se dice que la potencia es alta. Cuanto más alta sea la
potencia, más amplio es el efecto. Por este motivo, las bajas
potencias se usan para tratar síntomas físicos específicos y las
potencias más altas se utilizan para tratar afecciones crónicas
que afectan a toda la persona, con síntomas tanto psíquicos como
físicos. Es lo que se llama el remedio constitucional.
Las diferentes potencias
homeopáticas
Diluciones decimales.
Por ejemplo, Aconitum 3D. La letra D (o X en América) hace
referencia a diluciones decimales. Se elaboran usando una parte
de la sustancia medicamentosa por cada diez partes de líquido de
dilución. Su efecto es poco duradero, de modo que pueden tomarse
dosis repetidas. Por ejemplo, cada hora o cada 15 minutos. Se
usan en emergencias, como primeros auxilios o en niños.
Diluciones centesimales.
La letra C hace referencia a diluciones centesimales. Se usa 1
parte de la sustancia por cada 100 partes de líquido. Es la
potencia más utilizada. Se usa también como primeros auxilios,
en enfermedades agudas y en enfermedades crónicas. Por ejemplo,
la Nux vomica 5 CH puede ser de gran ayuda tras una indigestión
o empacho, tomada cada pocas horas, según la gravedad del
problema. Para enfermedades agudas o crónicas suele usarme mucho
la potencia 30 CH. Una persona con pocos conocimientos de
homeopatía debería limitarse a este tipo de potencias y no
utilizar potencias más altas de la 30 CH, que puede usarse de
forma segura. Suele tomarse tres veces al día.
Una potencia de 200 CH se
considera media alta. Es la más alta de las potencias
centesimales y se usa para enfermedades que no acaban de
desaparecer tras la administración de potencias más bajas. Por
ejemplo, si para una enfermedad concreta, el medicamento de
elección es Lycopodium pero la enfermedad no acaba de
desaparecer tras la toma de Lycopodium 30 CH, puede pasarse a un
Lycopodium 200 CH, con dosis menos frecuentes. Por ejemplo, una
o dos veces a la semana. Aunque lo más recomendable es no
utilizar una segunda dosis hasta que la primera haya dejado de
hacer efecto.
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