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Medicina y terapias alternativas. Artículos


Enfermedades de transmisión sexual (ETS)

 


Herpes genital

 

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La infección genital que causa el virus herpes hominis tipo II es la enfermedad venérea más frecuente. Se piensa que guarda relación con el desarrollo de carcinoma cervical (del cuello del útero).

Se transmite de persona a persona a través de las relaciones sexuales, ya que el virus se encuentra presente en las secreciones genitales. Existen otras formas de contagio por las que este virus llega a zonas no genitales, como ojos y piel, como puede ser el caso de los recién nacidos de madres infectadas, o el caso de los homosexuales que utilicen el sexo anal o, incluso, tras manipular las lesiones con los dedos.
 
Es más frecuente a partir de la pubertad, en ambientes socioeconómicos desfavorecidos, en ambientes de prostitución, y en relación con otras enfermedades de transmisión sexual.

 

Patogenia

 

Cuando el virus entra en contacto con la piel y mucosas genitales de la persona contagiada, provoca una rotura de las células a las que infecta, junto con una inflamación en la zona, que explica la aparición de vesículas.

Desde allí pasa por vía linfática hacia los ganglios linfáticos regionales, donde queda atrapado. Si supera esta barrera, se extiende por vía sanguínea hacia el resto del organismo (viremia o presencia de virus en sangre). Después, asciende por las fibras nerviosas sensitivas hasta los ganglios sensitivos dorsales correspondientes a la zona afectada, como ganglios sacrolumbares.

Allí, el virus permanece en ellos durante toda la vida de forma latente, aunque sólo se activa ante determinados desencadenantes, como la fiebre, el estrés, la menstruación o la neumonía por neumococo. Al reactivarse, el virus viaja por esas mismas fibras nerviosas hacia la piel de la región genital, reproduciendo las vesículas propias del cuadro clínico.