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Medicina y terapias alternativas. Artículos


Dolor cervical: Qué puedes hacer para evitarlo

Por Ana Muñoz

 

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Causas de dolor cervical

 

Lesión y accidentes. Durante un accidente de tráfico, por ejemplo, pueden producirse lesiones por flexión y extensión excesiva debido a que la cabeza se mueve hacia delante y hacia atrás rápida y bruscamente, más allá de la posición normal del cuello. Los músculos reaccionan contrayéndose y tensándose, lo cual produce fatiga muscular, que da lugar a dolor y rigidez.
 
Envejecimiento. Con la edad pueden producirse trastornos degenerativos como osteoartritis, estenosis espinal o enfermedad degenerativa de disco. La osteoartritis es una trastorno común de las articulaciones, que provoca un deterioro progresivo del cartílago. El cuerpo reacciona formando nuevo hueso, lo cual influye en la movilidad de la columna. La estenosis espinal es un estrechamiento de las aberturas por donde pasan los nervios, que puede hacer que queden comprimidos. Puede causar dolor y entumecimiento cuando los nervios no pueden funcionar correctamente. La enfermedad degenerativa de disco hace que los discos intervertebrales estén menos hidratados, con lo que disminuye su elasticidad y peso. Con el tiempo, el disco puede herniarse, provocando dolor en el brazo, hormigueo y entumecimiento.
 
Mala postura, obesidad y músculos abdominales débiles perturban el equilibro de la columna, haciendo que el cuello deba doblarse hacia delante para compensar.
 
El estrés y tensión emocional puede hacer que los músculos se tensen y contraigan, produciendo dolor y rigidez.
 
Debilidad en la musculatura del cuello. Una de las características más frecuentes en las personas con dolor en el cuelo y dolor de cabeza, es la existencia de unos músculos débiles en la zona profunda de la parte anterior del cuello.
 
Aunque la mayoría de las veces, el dolor de cuello se debe a la tensión, el dolor prolongado y/o el déficit neurológico pueden ser indicativos de un daño más serio. Puede producirse infección de la médula espinal, compresión, tumores y otras enfermedades. En estos casos es aconsejable consultar al médico.

 

En ocasiones el dolor se atribuye a una hernia discal concurrente. No obstante, este tipo de hernias aparecen en el 75 % de la población y no necesariamente producen síntomas, de modo que no siempre tiene por qué ser la causa del problema. De hecho, la mayoría de las hernias desaparecen con el tiempo sin necesidad de cirugía.

 

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