Dolor cervical: Qué
puedes hacer para evitarlo
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Causas de dolor cervical
Lesión y accidentes.
Durante un accidente de tráfico, por ejemplo, pueden producirse
lesiones por flexión y extensión excesiva debido a que la cabeza
se mueve hacia delante y hacia atrás rápida y bruscamente, más
allá de la posición normal del cuello. Los músculos reaccionan
contrayéndose y tensándose, lo cual produce fatiga muscular, que
da lugar a dolor y rigidez.
Envejecimiento. Con
la edad pueden producirse trastornos degenerativos como
osteoartritis, estenosis espinal o enfermedad degenerativa de
disco. La osteoartritis es una trastorno común de las
articulaciones, que provoca un deterioro progresivo del
cartílago. El cuerpo reacciona formando nuevo hueso, lo cual
influye en la movilidad de la columna. La estenosis espinal
es un estrechamiento de las aberturas por donde pasan los
nervios, que puede hacer que queden comprimidos. Puede causar
dolor y entumecimiento cuando los nervios no pueden funcionar
correctamente. La enfermedad degenerativa de disco hace
que los discos intervertebrales estén menos hidratados, con lo
que disminuye su elasticidad y peso. Con el tiempo, el disco
puede herniarse, provocando dolor en el brazo, hormigueo y
entumecimiento.
Mala postura, obesidad y
músculos abdominales débiles perturban el equilibro de
la columna, haciendo que el cuello deba doblarse hacia delante
para compensar.
El estrés y tensión
emocional puede hacer que los músculos se tensen y
contraigan, produciendo dolor y rigidez.
Debilidad en la musculatura
del cuello. Una de las características más frecuentes en
las personas con dolor en el cuelo y dolor de cabeza, es la
existencia de unos músculos débiles en la zona profunda de la
parte anterior del cuello.
Aunque la mayoría de las veces,
el dolor de cuello se debe a la tensión, el dolor prolongado y/o
el déficit neurológico pueden ser indicativos de un daño más
serio. Puede producirse infección de la médula espinal,
compresión, tumores y otras enfermedades. En estos casos es
aconsejable consultar al médico.
En ocasiones el dolor se atribuye
a una hernia discal concurrente. No obstante, este tipo de
hernias aparecen en el 75 % de la población y no necesariamente
producen síntomas, de modo que no siempre tiene por qué ser la
causa del problema. De hecho, la mayoría de las hernias
desaparecen con el tiempo sin necesidad de cirugía.
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