Aborto espontáneo
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Causas maternas
1. Alteraciones del aparato
genital femenino. Se trata de trastornos uterinos que impiden
una adecuada nutrición del embrión, o bien la falta de una adecuada
capacidad uterina (útero pequeño o hipoplásico). Por ejemplo,
una insuficiencia del cuerpo lúteo puede impedir que el embrión
se implante en el útero o que la implantación sea incorrecta.
2. Infecciones que produzcan
inflamación del útero o que ataquen directamente al embrión,
como infecciones por toxoplasma gondii, Mycoplasma T. o Listeria
monocytogenes
3. Enfermedades que comprometen
el estado nutritivo de la madre y que, al producir un
insuficiente aporte nutritivo al embrión, pueden causar su
muerte. Por ejemplo, estados de hambre, carencias alimenticias,
enfermedades consuntivas, caquexia.
4. Causas endocrinas. El
hipotiroidismo puede ser causa de aborto. Esto es debido a que
la hormona tiroidea es necesaria para el metabolismo del embrión
y su ausencia produce la muerte y el aborto. La diabetes también
puede ser causa de aborto, aunque por lo general causa más bien
la muerte fetal en partos a término.
5. Alteraciones nutritivas. La
carencia de ácido fólico es una causa importante de aborto.
6. Abortos provocados previos.
Tras un aborto provocado, las pérdidas fetales son dobles o
triples.
7. Causas autoinmunes. Aún no se
conocen los mecanismos que hacen que el embrión no sea rechazado
y atacado por el sistema inmunitario, pero el fallo de alguno de
estos mecanismos puede contribuir al aborto. El lupus
eritematoso, que es una enfermedad autoinmune, produce abortos
de repetición. El lupus causa alteraciones importantes en la
coagulación (lupus sangrante) y éstas determinan trombosis y
aborto.
Síntomas de aborto
El dolor (debido a la contracción
uterina) y el sangrado vaginal son los síntomas más típicos.
Pueden ser muy leves, moderados o severos. El sangrado vaginal
al principio del embarazo se considera una amenaza de aborto,
que no necesariamente llega a producirse. De hecho, entre el 90
y el 96% de los embarazos en los que se produce sangrado vaginal
entre la séptima y la onceaba semana de gestación, no dan lugar
a aborto.
Referencias
Botella y Clavero, 1993. Tratado
de ginecología. Ed. Díaz de Santos