Enfermedades de
transmisión sexual (ETS)
Clamidiosis
Herpes genital
Verrugas genitales
Gonorrea
SIDA
Virus
del Papiloma Humano (VPH)
Enfermedad inflamatoria pélvica
Sífilis
Tricomoniasis
Síndrome de
Inmunodeficiencia adquirida (SIDA)
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El
Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, es una enfermedad
infecciosa aguda, que afecta al sistema inmunitario y
anula las defensas de la víctima, lo que ocasiona una gran
susceptibilidad a otras infecciones, que pueden acabar
produciendo la muerte.
El (SIDA) se describió por primera vez en 1981 en jóvenes
homosexuales que tenían sarcoma de Kaposi y/o neumonía. Poco
después se observó también en drogadictos que solían inyectarse,
hemofílicos y personas que habían recibido una transfusión de
sangre varios años antes.
El VIH
El virus causante
del SIDA es un retrovirus que recibe el nombre de Virus de la
Inmunodeficiencia Humana (VIH). Tras la adquisición del virus,
el paciente permanece asintomático durante un período de tiempo
variable para cada paciente. Después aparecen una serie de
complicaciones. Algunas de estas complicaciones están claramente
causadas por la inmunosupresión producida por el virus, en
cambio otras no pueden explicarse por este mecanismo.
El problema principal en los pacientes infectados por el VIH es un
déficit en la cantidad y calidad de un tipo de linfocitos T
cooperadores (lo linfocitos T4 o CD4). El VIH se fija
específicamente y con gran afinidad al linfocito CD4. También se
une a todas las células que expresen en su superficie la
molécula CD4 (por ejemplo, células del sistema monocitomacrófago).
Una vez que el VIH se ha fijado a la molécula CD4, puede
introducirse en el interior de la célula, y en su interior
modifica su ADN y queda integrado en el cromosoma de la célula.
Allí puede permanecer latente por cierto tiempo, pero finalmente
puede activarse y comenzar a replicarse con rapidez.
En un
tiempo relativamente breve, una gran cantidad de nuevos virus
sale de la célula T cooperadora infectada, que generalmente es
destruida en el proceso. Estos virus invaden nuevas células T
cooperadoras y el proceso se repite, destruyendo así gran
cantidad de linfocitos. En las etapas finales de la enfermedad,
el virus invade a otras células y tejidos del cuerpo, incluido
el sistema nervioso.
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