La enfermedad como camino
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VII.
EL MÉTODO DE LA INTERROGACIÓN PROFUNDA
La vida
toda no es más que interrogaciones hechas de forma que llevan en sí
el germen de la respuesta, y respuestas cargadas de interrogaciones.
El que vea en ella algo más es un loco.
GUSTAV
MEYRINCK, Golem
Antes de
abordar la segunda parte de este libro, en la que tratamos de
descifrar el significado de los síntomas más frecuentes, deseamos
decir algo sobre el método de la interrogación profunda. No es
nuestro propósito producir un manual de consulta en el que uno pueda
buscar su síntoma, para ver lo que significa, para, a continuación,
mover la cabeza en señal de asentimiento o de negación. Quien
utilizara el libro de este modo demostraría no haberlo entendido.
Nuestro objetivo es transmitir una determinada manera de ver y de
pensar que permita al lector ver la enfermedad propia y la de sus
semejantes de modo distinto a como la ha visto hasta ahora.
Para
ello, antes hay que imponerse de determinadas condiciones y
técnicas, ya que la mayoría de las personas no han aprendido a
manejar analogías y símbolos. Se ha dado, pues, especial relieve a
los ejemplos concretos de la segunda parte, los cuales deben
desarrollar en el lector la facultad de pensar y ver de este modo
nuevo. Sólo el desarrollo de la propia facultad de interpretación
reporta beneficio, ya que la interpretación convencional, en el
mejor de los casos, sólo proporciona el marco de referencia pero
nunca puede adaptarse totalmente al caso individual. Aquí ocurre lo
que con la interpretación de los sueños: hay que utilizar el libro
de claves para aprender a interpretarlos, no para buscar el
significado de los sueños propios.
Por esta
razón, tampoco la segunda parte pretende ser completa, a pesar de
que nos hemos esforzado por tomar en consideración y abarcar con
nuestras explicaciones todos los ámbitos corporales, a fin de que el
lector pueda examinar su síntoma concreto. Después de tratar de
sentar una base filosófica, en este último capítulo de la parte
teórica se ofrecen unas normas básicas para la interpretación de los
síntomas. Es la herramienta que, con un poco de práctica, permitirá
al interesado interrogar en profundidad los síntomas de modo
coherente.
La causalidad
en la medicina
El
problema de la causalidad tiene tanta importancia para nuestro tema
porque tanto la medicina académica como la naturista, la psicología
como la sociología tratan de averiguar las causas reales y
auténticas de los síntomas de la enfermedad y traer la salud al
mundo mediante la eliminación de tales causas. Así, unos indagan en
los agentes patógenos y la contaminación ambiental y los otros en
los traumas de la primera infancia, los métodos educativos o las
condiciones del lugar de trabajo. Desde el contenido de plomo del
aire hasta la propia sociedad, nada ni nadie está a salvo de ser
utilizado como causa de enfermedad.
Nosotros, empero, consideramos la búsqueda de las causas de la
enfermedad el callejón sin salida de la medicina y la psicología.
Desde luego, mientras se busquen causas no dejarán de encontrarse,
pero la fe en el concepto causal impide ver que las causas halladas
sólo son resultado de las propias expectativas. En realidad, todas
las causas (Ursachen) no son sino cosas (Sachen) como
tantas otras cosas. El concepto de la causa sólo se mantiene
medianamente porque, en un punto determinado, uno deja de preguntar
por la causa. Por ejemplo, se puede hallar la causa de una infección
en unos determinados gérmenes, lo cual acarrea la pregunta de por
qué estos gérmenes han provocado la infección en un caso específico.
La causa puede hallarse en una disminución de las defensas del
organismo, lo cual, a su vez, plantea el interrogante de cuál pudo
ser la causa de esta disminución de las defensas. El juego puede
prolongarse indefinidamente, ya que incluso cuando, en la búsqueda
de causas, se llega al «Big Bang» siempre quedará la pregunta
de cuál pudo ser la causa de aquella primera explosión. . .
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