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Pensamiento constructivo e inteligencia emocional

 

4. Los buenos pensadores constructivos...

 

Son personas que se aceptan a sí mismas y a los demás.

 

Piensan que su vida tiene un propósito y un sentido.

 

Son optimistas, pero de un modo realista

No hacen generalizaciones de sus experiencias, tanto positivas como negativas. Es decir, no piensan que por haber suspendido el examen de conducir van a suspender siempre, o que si han ganado una partida de cartas van a tener siempre suerte en el juego.

 

Se enfrentan a la incertidumbre y a las complejidades de la vida diaria, en vez de recurrir a las supersticiones y a otras formas de pensamiento mágico para explicar o controlar su ambiente.

Manejan las emociones negativas con un mínimo de estrés y se ponen en marcha para resolver los problemas de la vida diaria de un modo efectivo, en vez de estar lamentándose sin hacer nada.

Están orientados a la solución de problemas, en vez de dedicarse a juzgarse a sí mismos y a los demás.

 

Son pensadores flexibles que saben adaptar su comportamiento a las distintas situaciones de la vida y ven tanto el lado bueno como el malo de las cosas. El buen pensador constructivo "acepta lo que no puede cambiarse, cambia lo que puede cambiarse y conoce la diferencia entre ambas cosas".

 

 

Los malos pensadores constructivos, en cambio...

 

  • Les dan vueltas continuamente a los acontecimientos negativos

  • Se centran más en el lado negativo de las cosas

  • Piensan de modo categórico (blanco o negro)

  • Se preocupan excesivamente

  • En general, piensan de modos que aumentan su infelicidad y malestar sin que ese pensamiento les lleve a algo bueno o a solucionar el problema.