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Psico-consejos
Cómo enseñar disciplina a los hijos
Cuando los niños se comportan
de un modo inadecuado, los padres han de saber cómo
responder. Los niños necesitan reglas y necesitan saber qué
se espera de ellos para poder aprender a comportarse
adecuadamente. Pero muchos padres se preguntan cómo deben
enseñarles a sus hijos dichas reglas y qué deben hacer
cuando los niños las quebrantan.
En primer lugar, los padres han de hablar entre ellos sobre
las reglas que desean que cumplan sus hijos, de manera que
tanto la madre como el padre les transmitan a sus hijos el
mismo mensaje y esperen de ellos los mismos modos de
comportamiento. Si cada uno les enseña normas diferentes,
los niños estarán confusos respecto al modo más apropiado de
comportarse y tendrán un comportamiento más inestable.
Es importante ver la disciplina como un modo de enseñar y no
como un castigo. Las normas que se les enseñen los ayudarán
a mantenerse seguros y a conocer la diferencia entre lo que
está bien y lo que está mal. Dichas normas han de ser
consistentes y predecibles. El niño tiene que tener claro lo
que va a pasar si no las cumple y esas consecuencias deben
suceder siempre, de un manera consistente. Las reglas no
deben variarse según el capricho o conveniencia de los
padres.
Una vez que ambos padres han establecido las normas, han de
explicar a sus hijos que romper dichas normas les traerá
consecuencias. Por ejemplo, puedes decirles: "Estas son las
normas. Si se rompe esta norma sucederá lo siguiente:..."
Los padres y los hijos deberían decidir juntos cuáles serán
las consecuencia y las recompensas. Cuando tu hijo siga las
normas, dile que te sientes contento por ello, que se ha
comportado muy bien. Es decir, recompensa su buen
comportamiento con palabras amables que le demuestren que te
has dado cuenta de que ha seguido las normas. Eso reforzará
su comportamiento porque estará teniendo consecuencias
positivas para él o ella. A los niños les gusta agradar a
sus padres y que se sientan orgullosos de ellos.
Los niños aprenden de la experiencia. Si su mal
comportamiento tiene consecuencias, aprenden que son
responsables de sus acciones, que su conducta, ya sea mala o
buena, trae consigo una serie de consecuencias y que ellos
pueden modificar dichas consecuencias modificando su
comportamiento. Esta es una lección muy importante que los
niños deben aprender para llegar a comportarse
correctamente. Si dos de tus hijos se pelean por ver un
determinado programa de televisión, apaga la tele. Si un
niño derrama su vaso de zumo en la mesa porque está jugando
con sus juguetes en ella en vez de comer, haz que limpie lo
que ha manchado. No hagas comentarios que puedan herir su
autoestima, como "eres tonto" o "no haces nada bien". Esos
comentarios son nocivos y además no son necesarios para
enseñarles disciplina. Hacerle limpiar el zumo derramado
será mucho más efectivo. La próxima vez sabrá que si lo
vuelve a tirar tendrá que volver a limpiarlo, que lo que ha
hecho es responsabilidad suya y que ha de reparar el daño
causado.
Otra consecuencia que puede ser útil consiste en suspender o
eliminar algún privilegio. Por ejemplo, si tu hijo va en
bicicleta por un lugar por el que sabe que no debe ir,
quítale la bicicleta durante unos pocos días. Si no hace sus
tareas, no lo dejes hacer algo especial, como alquilar una
película de video.
Cuando los padres educan a sus hijos de una manera efectiva
y adecuada, los niños son más equilibrados, están mejor
ajustados y tienen un mayor autocontrol y una mayor
confianza en sí mismos que los niños criados por padres
demasiado autoritarios o demasiado permisivos.
