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Vaginismo
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El vaginismo se produce
cuando los músculos que rodean la vagina (esfínter vaginal)
se contraen involuntariamente, produciendo un espasmo que
mantiene la vagina cerrada, impidiendo la penetración.
Esta contracción es parte de la respuesta del estrés, una
reacción destinada a proteger al cuerpo de una aproximación
no deseada.
Normalmente, estos músculos mantienen la vagina cerrada
hasta el momento en que es necesaria su dilatación. En ese
momento, los músculos se relajan y la vagina puede
dilatarse. Esta relajación del esfínter vaginal permite que
se produzca la penetración sexual, el parto, exploraciones
médicas, inserción de tampones...
Síntomas
La severidad del vaginismo
puede variar de una mujer a otra, de modo que los síntomas
pueden ser diferentes, de modo que cada mujer puede
presentar todos los síntomas siguientes o sólo algunos de
ellos:
-
No poder insertar
tampones en la vagina.
-
No poder realizarse un
examen médico pélvico.
-
No poder insertar el
propio dedo en la vagina.
-
No poder realizar la
penetración durante el acto sexual.
-
Dolor cuando se intenta
la penetración debido a la contracción muscular.
-
Pérdida del deseo sexual
cuando se intenta la penetración.
A nivel emocional, puede aparecer desde una serie de
síntomas que van desde una leve aprensión en el momento de
la penetración, que puede desaparecer con palabras de
comprensión y apoyo, hasta un gran ansiedad, con
palpitaciones, que lleva a la mujer a cerrar fuertemente las
piernas y empujar a la persona que intenta la aproximación,
huyendo de la situación.
El vaginismo suele producir frustración, pues la mujer desea
poder mantener una relación con penetración y se siente
frustrada por no lograrlo. No obstante, también hay que
tener presente que la sexualidad, los gustos y los
comportamientos sexuales son muy variados, y una mujer puede
no sentirse atraída por la penetración, prefiriendo otros
tipos de actos sexuales diferentes (sexo oral, masturbación
por parte de la pareja, etc.). Por desgracia, la presión
social hacia la penetración es muy fuerte, y se considera
que a toda mujer heterosexual debe gustarle la penetración,
cuando eso no tiene por qué ser necesariamente cierto. Del
mismo modo que a algunas personas les atrae el sexo oral y
otras lo rechazan, o a algunas personas les gusta el sexo
anal y otras lo rechazan, a algunas mujeres no les atrae la
penetración.
Si este es el caso, puede darse un problema en la pareja por
desear cosas diferentes, y pueden necesitar asesoramiento
psicológico, pero no se trataría de un problema de
vaginismo. Antes de realizar el diagnóstico de vaginismo,
hay que asegurarse de que la mujer realmente desea la
penetración y le supone un problema no poder llevarla a
cabo.
