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| Sección de psicología | |||||
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Bloque temático: Abuso y maltrato |
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SECCIÓN DE PSICOLOGÍA:
Terapia con flores de Bach (medicinas alternativas)
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8. Trastorno de estrés postraumático Índice:
Un
acontecimiento traumático es un suceso que es vivido como aterrador, con
un miedo intenso, horror y sensación de impotencia, de que no hay nada
que pueda hacer para escapar o evitarlo. Casi la totalidad de las personas
expuestas a un suceso traumático desarrollan síntomas típicos del
trastorno de estrés postraumático (TEPT), durante los días siguientes
al trauma. Es una reacción normal encaminada a asimilar lo sucedido y
aprender lo más posible de dicho acontecimiento, como un modo de mejorar
la supervivencia en el futuro. En muchos casos estos síntomas vas
disminuyendo paulatinamente hasta desaparecer. Sin embargo, si los síntomas
perduran después de un mes, se considera que existe un trastorno de estrés
postraumático. En los casos en los que el trastorno se prolonga entre 3 y
6 meses, existen muchas probabilidades de que se haga crónico, pudiendo
durar años y afectando significativamente la vida de estas personas en
todos sus ámbitos. Puede ocurrir a
cualquier edad, en ambos sexos y en personas psicológicamente sanas y
bien ajustadas. Tiene un efecto acumulativo. Es decir, cuanto mayor sea el
número de traumas vividos, mayor probabilidad existe de desarrollar un
TEPT. Entre las
situaciones que más probabilidades tienen de dar lugar a un TEPT se
encuentran la violación, el abuso sexual, guerras, catástrofes
naturales, asaltos, atentados terroristas, abuso físico, etc. Puede
tratarse un suceso que esta persona ha vivido personalmente o de algo de
lo que ha sido testigo o que le han contado, leído o visto en televisión. La severidad de
los síntomas puede varias en función de muchos factores, incluyendo la
gravedad del trauma, el modo en que fue percibido por el individuo, la
capacidad personal de afrontar el estrés y el tipo de apoyo y ayuda
recibido de la familia, amigos, profesionales, etc. Estadísticas
Alrededor del 30%
de las personas se ven expuestas a lo largo de su vida a algún
acontecimiento traumático. De estas personas, entre un 10 y un 20 por
ciento desarrolla el trastorno. Los hombres experimentan más
acontecimientos traumáticos que las mujeres, pero las mujeres tienen más
probabilidades de sufrir experiencias que tienen una probabilidad más
alta de provocar este trastornos en ambos sexos, como es la violación,
que da lugar a un TEPT en el 50 % de las mujeres y el 65 % de los hombres. Tipos
de acontecimientos traumáticos más prevalentes. -Entre las mujeres es más común la violación y acoso sexual. -Entre los hombres son más prevalentes la amenaza con arma, presenciar una agresión o asesinato y un accidente de tráfico grave. -En ambos sexos por igual:
muerte inesperada de un ser querido, accidente de tráfico con riesgo para
la vida, presenciar una agresión o asesinato, asalto con violencia,
amenaza con arma y catástrofe natural. Definición y síntomas
Las personas que desarrollan este trastorno no pueden integrar lo sucedido en su memoria. Es decir, el trauma no ha llegado a formar parte de su pasado, sino que continua permaneciendo presente en su vida psíquica. Los recuerdos no se modifican con el paso del tiempo ni pierden su carga emocional, como suele suceder normalmente, sino que permanecen con la misma viveza y sensación de realidad a pesar del paso del tiempo, “como si hubiera sucedido ayer”. Los síntomas son
los siguientes: Reexperimentación.
Consiste en volver a revivir en su mente lo sucedido, a través de
pensamientos, recuerdos o imágenes mentales relacionadas con el trauma
que aparecen en su mente sin que pueda controlarlo cuando se encuentra en
un estado de alerta o cuando la víctima está expuesta a situaciones que
le recuerdan el trauma. También tienden a revivirlo en forma de
pesadillas que escenifican el trauma o bien expresan lo que siente la víctima,
aunque no guarden relación directa con lo sucedido, como cuando sueñan
que son sepultados por una enrome masa de agua durante un maremoto. A
veces se producen flashbacks, durante los cuales tienen la sensación de
estar viviendo de nuevo todo lo que pasó. También pueden sentir
sensaciones físicas parecidas a las que sintieron entonces. Estas
reexperimentaciones van acompañadas de emociones intensas como pánico y
rabia, sensación de gran peligro (con ansiedad), deseo de escapar o deseo
de defenderse atacando a alguien. También pueden
reaccionar ante los recuerdos mediante síntomas físicos, como agitación,
temblores, sudoración, taquicardias. Reexposición
compulsiva al trauma. De un modo que no logran explicar, tienden a
buscar situaciones que les recuerdan el trauma vivido. Por ejemplo, las
mujeres que han sido maltratadas en la infancia tienden a convivir con
hombres maltratadores, las niñas que han sufrido abusos sexuales tienen más
probabilidades de dedicarse a la prostitución o los niños que han sido
maltratados en la infancia tienen más probabilidades de ser maltratadores
en la edad adulta. Una posible explicación es que estas personas tienen
la sensación de haber fracasado ante dicha situación y buscan revivirla
para intentar controlarla y salir indemnes de ella. Evitación y
embotamiento. Debido al
malestar que sienten ante los recuerdos, tratan de evitar cualquier
situación, persona o conversación que pudiera recordarles el trauma.
Cuando van por la calle temen que pueda volver a repetirse, de modo que
algunos pueden llegar a desarrollar agorafobia. Conforme pasa el tiempo,
son cada vez más las cosas que les recuerdan lo sucedido, debido a que se
van estableciendo asociaciones entre unas y otras; empiezan a sentirse
acosados por lo sucedido pero, paradójicamente, cuando más tratan de
huir más parecen perseguirles los recuerdos. Esta huida llega a dar lugar
a un embotamiento de los sentidos, en un intento de dejar de sentir
cualquier cosa para no sentir más dolor emocional. Las emociones, sean
positivas o negativas, llegan a ser una amenaza, de modo que dejan de
sentirlas, se distancian del resto de las personas, incluidas sus
familias, parejas o amistades, el mundo exterior empieza a perder su
viveza y se transforma en algo frío y distante que no les produce ninguna
reacción especial. Se sienten vacíos por dentro, como muertos en vida y
pierden el interés en cosas o actividades con las que antes disfrutaban Hipervigilancia.
Reacciona intensamente ante estímulos irrelevantes. El sonido del teléfono,
cualquier golpe inesperado, una palmada en la espalda, etc. los hace
sobresaltarse bruscamente. Se encuentran en un constante estado de alerta,
percibiendo mundo de un modo hostil y amenazante. Tienen problemas para
dormir, irritabilidad, nerviosismo y estallidos violentos. El continuo
estado de activación los distancia tanto de sus emociones como de sus
sensaciones corporales. Síntomas
secundarios. Son síntomas que se producen como consecuencia de
los anteriores. -Agresividad y rabia hacia
los demás o hacia sí mismos. Debido a su necesidad de defenderse, al
hecho de no poder controlar sus síntomas y al estado de alerta en que se
encuentran. -Culpa y vergüenza.
Suelen aparecer cuando empiezan a pensar que deberían haber hecho algo,
que si no hubiesen hecho tal o cual cosa tal vez lo habrían evitado. En
parte, esto es debido a una necesidad de control: si se consideran
responsables pueden pensar que hay algo que pueden hacer para evitarlo si
vuelve a suceder, que no están totalmente a la merced de su agresor. De
hecho, este es un mecanismo de protección bastante extendido que a veces
lleva a las personas a culpar a la víctima para poder seguir pensando que
puede evitarse, que a ellos o a sus seres queridos no les pasará algo así
porque sabrán impedirlo. Pero lo cierto, es que muchas veces es imposible
controlar el comportamiento de otras personas. -Problemas para relacionarse.
Les resulta difícil volver a confiar en los demás. Su embotamiento
emocional puede impedirles sentir cercanía emocional hacia otras
personas. Su necesidad de estar en guardia y defenderse puede impedirles
dejarse llevar en situaciones íntimas con sus parejas, pues eso requeriría
bajar la guardia, lo cual puede dejarlos a merced de ese mundo que
perciben como hostil, un lugar en el que pueden pasar cosas terrible, pero
no a los demás, como suele creer la mayoría de las personas, sino a
ellos mismos, sin previo aviso y sin que puedan hacer nada para evitarlo.
Pueden acabar aislándose del resto de las personas y del mundo. Trastornos
asociados. El 85% de los hombres y el 70% de las mujeres suelen tener algún otro trastorno asociado, como consecuencia del trauma vivido. Entre estos trastornos se encuentran la depresión mayor (el 50 % de las personas), trastorno obsesivo-compulsivo, fobia simple, fobia social, trastorno de pánico, agorafobia y ansiedad generalizada. El abuso de alcohol se produce en el 50% de los hombres y el 30 % de las mujeres. Trastorno de estrés
postraumático en niños
Prácticamente la
totalidad de los niños que presencian el asesinato de un padre o una
agresión sexual desarrollan un TEPT, así como el 90% de los niños que
sufre abuso sexual, el 77%
delos niños expuestos a tiroteos en la escuela y el 35 % de los expuestos
a violencia callejera. Hay tres factores que pueden aumentar o disminuir la probabilidad de que los niños desarrollen TEPT:
Los niños que
reciben el apoyo de sus familias y que tienen padres con menos estrés,
tienen menos probabilidades de desarrollar TEPT. Los acontecimientos traumáticos
provocados por las personas tienen más probabilidades de desarrollar TEPT
que otros tipos de traumas. Síntomas.
Qué
puedes hacer si tienes un trastorno de estrés postraumático.
Agresión
sexual a mujeres. La agresión
sexual es el acontecimiento que más probabilidades tiene de dar lugar a
un trastorno de estrés postraumático. La mayoría de las agresiones
sexuales a mujeres son cometidas por maridos, parejas, amigos o citas
(76%), mientras que los extraños son responsables del 18 % de las
agresiones sexuales a mujeres. Muchas mujeres no cuentan lo sucedido
porque es una experiencia muy personal, porque se culpan a sí mismas, por
miedo a la reacción de los demás, porque piensan que no servirá de nada
o porque no quieren hablar de ello ni recordarlo. La reacción puede
se diversa. Algunas se recuperan con rapidez mientras que otras
desarrollan un TEPT que puede durar años. Algunas responden
inmediatamente, mientras que en otras los síntomas tardan un tiempo en
aparecer. Síntomas
Las consecuencias inmediatas, que afectan a la mayoría de las mujeres violadas son:
Las consecuencias
a largo plazo pueden incluir enfermedades de transmisión sexual,
desconfianza hacia los demás, rabia intensa, aislamiento y trastornos
psicológicos como:
Agresión
sexual a hombres. Los agresores
suelen ser extraños o figuras de autoridad en escuelas u otros centros.
En su mayoría son hombres heterosexuales y suelen escoger como víctimas
a chicos jóvenes o adolescentes, (con una media de edad de 17 años).
Tienen más probabilidades de asaltar a muchas víctimas. Síntomas
Abuso sexual en la
infancia
Según un estudio
realizado en España, una de cada cuatro o cinco niñas y uno de cada seis
y siete niños padecen o han padecido algún tipo de abuso sexual a lo
largo de su infancia e inicio de adolescencia. En un estudio realizado en
Estados Unidos con personas adultas, el 27 % de las mujeres y el 16 % de
los hombres afirmaron haber sido objeto de abuso sexual en su infancia. De
ellos, el 42 % de las mujeres y el 33% de los hombres nunca contaron a
nadie lo sucedido. El 60% de las
personas que cometen abusos sexuales con niños son amigos de la familia,
cuidadores o vecinos; el 30% son padres, tíos o primos y el 10% son extraños.
La mayoría son hombres. Las mujeres son las agresora en un 14 % de los
casos de abusos a niños varones y un 6% de los casos de abusos a niñas. Síntomas. Trastorno de estrés
postraumático, conducta sexual o seductora impropia de su edad,
sentimientos de vergüenza, culpa, inadecuación personal y miedo, dibujos
en los que utilizan mucho el rojo o el negro sobre temas violentos,
intentos de herirse a sí mismo o suicidarse, agresividad, crueldad hacia
los demás, huir de casa, problemas en el colegio. Consecuencias en la edad
adulta del abuso sexual sufrido en la infancia
Puede producirse
un trastorno de estrés postraumático crónico, ansiedad, depresión y
pensamientos de suicidio. Según los estudios realizados con mujeres,
suelen tener problemas sexuales en un 47 % de los casos, siendo de hasta
un 70 % en los casos en los que hubo penetración. Pueden presentar
ansiedad sexual (con evitación de las relaciones sexuales) o bien
promiscuidad sexual, en la cual se devalúa a sí misma y su sexualidad.
Dicen sentirse menos satisfechas que el resto de las mujeres con sus
relaciones sexuales. Pueden ver las relaciones sexuales como algo basado
en la explotación y la coerción. A menudo tienen problemas en sus
relaciones de pareja, menor insatisfacción, niveles más bajos de
comunicación y de cercanía emocional con su pareja (aunque no tienen
problemas para sentir esa cercanía emocional con sus amistades) y mayores
rupturas en sus relaciones. Tienen más probabilidades de tener parejas
intrusivas, controladoras, y emocionalmente distantes. Pueden tener también
problemas de ansiedad, trastornos alimenticios, abuso de sustancias,
conductas auto-destructivas, baja autoestima. En los casos de abuso muy
graves y duraderos puede producirse un trastorno de personalidad límite o
un trastorno de personalidad múltiple. Tratamiento psicológico
del TEPT
El tratamiento psicológico
suele tener las siguientes características: -Información sobre TEPT -Tratamiento de emociones intensas como rabia, culpa, vergüenza, miedo, etc., de modo que aprendan a manejarlas y transformarlas adecuadamente. -Exposición gradual en imaginación o por escrito a las situaciones temidas, comenzando por las más fáciles de afrontar. Enseñarles cómo afrontar los recuerdos postraumáticos, imágenes mentales, sentimientos y pensamientos negativos sin sentirse abrumado por ellos. Los recuerdos no desaparecerán pero se pueden volver manejables, de modo que no den lugar a emociones tan intensas y dolorosas, sino a emociones que, aunque sigan siendo negativas, sean más fáciles de soportar y menos intensas. Por ejemplo, sentir enfado o enojo al recordar ciertas cosas, pero no rabia o deseos de destruir o atacar. -Tratar otros trastorno asociados, como depresión, abuso de alcohol o drogas, trastorno de pánico, fobia social, etc. -Enseñarle a tener una percepción más realista del mundo y de las personas que le rodean, que no esté teñida por el trauma vivido. -Tratar los problemas en sus relaciones, problemas de pareja o problemas sexuales. Copyright © Cepvi.com. Reservados todos los derechos. |
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