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El suicidio: cómo afrontar los pensamientos suicidas

 

 

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Factores de riesgo

    Hay algunas circunstancias que aumentan la probabilidad de que una persona se suicide. Entre ellas:

  • Historia familiar de suicidio.

  • Sexo masculino: los hombres se suicidan más que las mujeres en una proporción de tres o cuatro hombres por cada mujer.

  • Intentos anteriores de suicidio.

  • Depresión.

  • Abuso de sustancias.

  • Decline en el nivel socioeconómico.

  • Pérdidas significativas: muerte de un ser querido, pérdida de un empleo, pérdida de una relación importante.

  • buso: físico, emocional, sexual o social.

Mitos sobre el suicidio

1.      La gente que habla de suicidarse en realidad no lo hace. FALSO. La mayoría de la gente que comete suicidio o lo intenta ha avisado directa o indirectamente.

2.      Cualquiera que intente matarse está loco. FALSO. El dolor emocional extremo no es necesariamente un signo de enfermedad mental.

3.      Si una persona está decidida a matarse nada ni nadie puede impedirlo. FALSO. La mayoría de los suicidas no quieren morir; sólo quieren librarse del dolor emocional y pueden tener sentimientos mezclados de vida y muerte hasta el último momento.

4.      Una mejora después de una crisis suicida significa que ya no existe riesgo de suicidio. FALSO. Aunque empiece a sentirse mejor, los pensamientos suicidas pueden persistir durante un tiempo o volver a aparecer en determinados momentos.

Cuando sucede lo peor: perder a alguien a través del suicidio

-         Pueden aparecer una gran variedad de sentimientos, entre ellos culpa, resentimiento, confusión, remordimientos y preocupación por problemas no resueltos.

-         Muchos se sentirán culpables pensando que han fracasado a la hora de ayudarle o se reprocharán no haberse dado cuenta. Por desgracia, no siempre puede impedirse el suicidio. Todos somos limitados y no podemos controlar totalmente la conducta de otras personas.

-         Permítete sentir el dolor y llorar. Las lágrimas alivian el sufrimiento y ayudan a seguir adelante.

-         Es posible que no vuelvas a ser la misma persona. Hay cosas que nunca se superan por completo y tienes que aprender a vivir con eso.

-         Permítete sanar tus heridas. No necesitas probarle tu amor llorando su muerte para siempre. Ese amor puede permanecer toda tu vida a través del recuerdo de los momentos felices; aquellos que te hacen sonreír.

-         Probablemente te preguntarás por qué. Leer sobre la depresión y el suicidio puede ayudarte a comprenderlo si lo necesitas. Busca información.

-         Tal vez necesites ayuda psicológica y también puede venirte bien contactar con un grupo de personas que hayan pasado por tu misma situación.

-         Es posible que las personas que te rodean no sepan cómo actuar y prefieran no hablar del tema. Hazlo tú; habla con alguien y expresa tus sentimientos. No los encierres dentro de ti porque entonces pueden pesar demasiado.

Cómo decirle a los niños que su madre o padre se ha suicidado.

   "¿Y ahora qué le digo a los niños?". Esta es una pregunta muy común tras un suicidio. La respuesta es simple: diles la verdad. No saber lo que ha pasado no les hará ningún bien y si lo  llegan a saber a través de otra persona podrían perder la confianza en ti.

Cuando alguien que aman se suicida los niños pueden sentir los siguiente:

-         Piensan que la persona que se suicidó no los quería y se sienten abandonados.

-         Piensan que son culpables del suicidio, sobre todo si en algún momento de enfado desearon la muerte de esa persona.

-         Miedo a morir ellos también.

-         Tristeza, confusión, soledad.

-         Vergüenza de ver a otras personas o de volver a clase. Se sienten diferentes.

-         Rabia: hacia el suicida o hacia todo el mundo.

-         Negación: fingen que no ha pasado nada.

-         Entran en un estado en el que no pueden sentir nada.

   Los niños necesitan saber, igual que tú. Responde a cualquier pregunta que te hagan. Generalmente lo primero que quieren saber es qué es el suicidio. Explícales que la gente muere de formas diferentes: unos por enfermedad, otros por accidente de coche y otros se matan a sí mismos. Cuando te pregunten por qué explícales que tenía una enfermedad llamada depresión que hacía que se sintiese muy mal y que pensara e hiciera cosas que no habría hecho si estuviese bien. Si te preguntan cómo lo hizo diles la verdad. Si no te lo preguntan no digas nada. Recuérdales que su padre o madre los quería mucho, pero que su depresión le impedía demostrarlo.

Investigación: asociación entre perfeccionismo y depresión y suicidio.

    Según la Asociación de Psicólogos Americanos, la misma cualidad que empuja a una persona al perfeccionismo, puede llevarla a la autodestrucción.

    Sidney J. Blatt, de la Universidad de Yale, describe tres tipos de perfeccionismo:

-         Orientado hacia otros. Consiste en exigir metas exageradas y poco realistas a los demás.

-         Orientado hacia sí mismo. Exigirse a uno mismo metas exageradas y poco realistas, con autocrítica y autoanálisis intensos e incapacidad para aceptar los defectos o los fracasos.

-         Socialmente prescrito: creer que los demás nos exigen metas demasiado elevadas y poco realistas, junto al convencimiento de que debemos satisfacerles porque necesitamos su aprobación.

   Los dos últimos tipos se han asociado con un mayor riesgo de depresión y suicidio. El perfeccionismo intenso limita la eficacia del tratamiento breve de la depresión, pero estas personas pueden responder bien ante un tratamiento psicológico a largo plazo.

Citas.

   "Cualquier persona tiene el potencial para convertirse en suicida cuando se enfrenta a una situación que produce dolor emocional y que considera interminable, intolerable y sin salida" (J.A. Chiles y K. Strosahl; The suicidal patient).   

 

"Me gustaría cambiar la palabra suicidio por suisad, que significaría tristeza del yo. Creo que eso sería más esclarecedor que decir que alguien se ha matado. Ellos quieren salvarse a sí mismos, pero matar la tristeza" (P. Cantor).

   "Si te estás ahogando de muerte en un restaurante tienes más probabilidades de sobrevivir que si le estás diciendo a tu mejor amigo que piensas suicidarte" (B. Copans).

 

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