Psicología / Artículos
El suicidio: cómo afrontar los pensamientos
suicidas
Página 1
La mayoría de los suicidios
tienen lugar durante una crisis depresiva. El suicida siente
un dolor emocional que se le hace insoportable, se siente
desesperado, piensa que nada cambiará en el futuro, que no
puede contar con nadie que le dé su apoyo y no ve más salida
a su sufrimiento que la muerte. Sin embargo, estas personas
no quieren dejar de vivir; lo que verdaderamente quieren es
dejar de sufrir, pero su estado mental depresivo les impide
pensar en otras soluciones, estando su pensamiento centrado
en los aspectos negativos de su vida, sin ser capaces de
tener en cuenta los positivos. Esta memoria selectiva es un
síntoma de la depresión, no de quienes son ellos.
El suicidio no se elige; sucede cuando el dolor es mayor que
los recursos para afrontarlo. A lo largo de nuestra vida
aprendemos diversas formas de solucionar los problemas.
Algunas personas tienen más recursos de afrontamiento que
otras. Pero es algo que siempre se puede aprender durante
una psicoterapia.
La clave: la depresión se puede tratar por medio de
psicoterapia y medicación antidepresiva. Los problemas se
pueden resolver aprendiendo las diversas formas de hacerlo.
Los síntomas de la depresión
-
Tristeza persistente.
Puede romper a llorar sin saber por qué.
-
Desesperación,
impotencia, sensación de falta de valía (puede hacer
comentarios negativos acerca de sí mismo).
-
Pesimismo y/o culpa.
-
Fatiga o pérdida de
interés en actividades ordinarias, incluido el sexo.
Falta de entusiasmo.
-
Alteración en los
patrones de sueño y alimentación.
-
Irritabilidad. Se enfada
fácilmente por pequeñas cosas que antes no le
molestaban.
-
Ansiedad y ataques de
pánico.
-
Dificultad para
concentrarse, recordar o tomar decisiones.
-
Pensamientos, planes o
intentos de suicidio.
-
Síntomas físicos
persistentes o dolor que no responde a ningún
tratamiento.
-
Aislamiento. Incapacidad
o falta de interés en comunicarse.
