|
|
| Sección de psicología | ||||
|
El suicidio: cómo afrontar los pensamientos suicidas |
||||
|
Autora: Ana Muñoz, psicóloga, directora de Cepvi.com |
||||
|
Tratamiento con flores de Bach
Libro electrónico de autoayuda
|
Primera parte
La
mayoría de los suicidios tienen lugar durante una crisis depresiva. El
suicida siente un dolor emocional que se le hace insoportable, se siente
desesperado, piensa que nada cambiará en el futuro, que no puede contar
con nadie que le dé su apoyo y no ve más salida a su sufrimiento que
la muerte. Sin embargo, estas personas no quieren dejar de vivir; lo que
verdaderamente quieren es dejar de sufrir, pero su estado mental
depresivo les impide pensar en otras soluciones, estando su pensamiento
centrado en los aspectos negativos de su vida, sin ser capaces de tener
en cuenta los positivos. Esta memoria selectiva es un síntoma de la
depresión, no de quienes son ellos.
El suicidio no se elige; sucede cuando el dolor es mayor que los
recursos para afrontarlo. A lo largo de nuestra vida aprendemos diversas
formas de solucionar los problemas. Algunas personas tienen más
recursos de afrontamiento que otras. Pero es algo que siempre se puede
aprender durante una psicoterapia.
La clave: la depresión se puede tratar por medio de psicoterapia y
medicación antidepresiva. Los problemas se pueden resolver aprendiendo
las diversas formas de hacerlo. Los
síntomas de la depresión -
Tristeza persistente. Puede romper a llorar
sin saber por qué. -
Desesperación, impotencia, sensación de
falta de valía (puede hacer comentarios negativos acerca de sí mismo). -
Pesimismo y/o culpa. -
Fatiga o pérdida de interés en actividades
ordinarias, incluido el sexo. Falta de entusiasmo. -
Alteración en los patrones de sueño y
alimentación. -
Irritabilidad. Se enfada fácilmente por pequeñas
cosas que antes no le molestaban. -
Ansiedad y ataques de pánico. -
Dificultad para concentrarse, recordar o tomar
decisiones. -
Pensamientos, planes o intentos de suicidio. -
Síntomas físicos persistentes o dolor que no
responde a ningún tratamiento. -
Aislamiento. Incapacidad o falta de interés
en comunicarse. Pistas
que nos indican que una persona puede estar pensando en suicidarse.
Estos signos, que pueden ser conscientes o inconscientes, son muchas
veces un grito de ayuda de una persona que no es capaz de expresar lo
mal que se está sintiendo. La presencia de estos signos no indica
necesariamente que quiere suicidarse, pero conviene estar atentos. -
Decir cosas como: "todo el mundo estaría
mejor sin mí"; "no importa; no estaré aquí mucho tiempo más";
"lo sentirás cuando esté muerto". Estas frases hay que
tenerlas muy en cuenta y no considerarlas sólo palabras. -
Preocupación por la muerte: hablar o escribir
sobre ella. -
Hacer testamento, arreglar papeles, regalar
cosas. -
Estar de repente contento y relajado tras
haber estado muy deprimido durante un tiempo. A veces, cuando una
persona ha tomado la decisión de suicidarse, puede sentirse mejor
porque ya nada le preocupa. -
Visitar a amigos y familiares (se trataría de
una despedida). -
Haber tenido muchos accidentes recientemente.
Implicarse en conductas de riesgo, como exceso de velocidad. -
Acumular fármacos. -
Hablar sobre el suicidio, incluso bromeando. -
Cuanto mayor es la depresión mayor es el
riesgo de suicidio. Si
hemos detectado estos indicios, ¿qué hacemos?
Lo primero es preguntárselo. No pienses que por preguntar a alguien si
ha pensado en suicidarse le vas a "dar la idea" de hacerlo.
Eso no es cierto. Ten en cuenta que son pensamientos y sentimientos que
se viven en un gran aislamiento y de los que la mayoría de las personas
no se atreven a hablar debido al tabú que existe a su alrededor. Te
agradecerá que le des esa oportunidad y le permitas hablar libremente.
Tener a alguien que le escuche puede ayudarle mucho. Cuando
alguien te dice que quiere suicidarse. -
Averigua si existe un riesgo inmediato de
suicidio: pregúntale si tiene intención de hacerlo o sólo lo ha
pensado, si tiene un plan y cuándo lo llevaría a cabo (inmediatamente,
en unos días, en unas semanas). La mayoría de las veces no hay un
riesgo inminente de suicidio, pero si es así, no dudes en llamar a la
policía. -
No le dejes solo. Escucha atentamente lo que
tenga que decirte sin juzgarle. No trates de minimizar sus problemas e
intenta ponerte en su lugar y entender lo que siente. Lo importante no
es si lo que te dice es realista, sino cuáles son sus sentimientos.
Recuerda que para esta persona sus problemas son tan graves como para
preferir la muerte antes que seguir soportándolos. -
No hagas que se sienta culpable diciendo, por
ejemplo, que hará un daño enorme a su familia. -
No desestimes sus sentimientos. No le digas
cosas como :"olvídate de eso". -
Muéstrale cariño; permítele expresar sus
sentimientos; deja que llore o se enfade. -
Dile que lo que le sucede tiene tratamiento,
que le vas a ayudar todo lo posible y que puede contar con tu apoyo. -
Saca de su casa cualquier cosa que pudiera
usar para hacerse daño, como pastillas. -
Ayúdale a encontrar un psicólogo o
psiquiatra. Dile que no pierde nada con intentarlo, que para suicidarse
siempre hay tiempo. (A veces es más fácil conseguir que posponga el
suicidio que lograr que abandone esas ideas). -
Dile que los pensamientos y deseos de suicidio
siempre son temporales. -
Recuerda que una persona con deseos de
suicidio debe ver a un especialista inmediatamente. Si
estás deprimido y piensas en el suicidio... -
Ten en cuenta lo siguiente: 1.
La mayoría de los suicidios ocurren durante los primeros tres
episodios depresivos. Después, estas personas suelen darse cuenta de
que los pensamientos suicidas son siempre transitorios. Cuando aprenden,
por su propia experiencia, que cualquiera de estos episodios acaba
pasando, la probabilidad de llegar a suicidarse disminuye. 2.
Tú no tienes la culpa de sentirte así. Si pudieras animarte lo harías.
Ten presente que lo que tienes es una depresión, y eso es algo que se
puede tratar. 3.
Evita las drogas y el alcohol. La mayoría de las muertes por suicidio
son debidas a un impulso repentino. Las drogas y el alcohol contribuyen
a que se produzcan dichos impulsos. 4.
Incluso si ya has recibido tratamiento, recuerda que hay distintos
tipos de terapia. A veces hacen falta varios intentos hasta encontrar el
tratamiento adecuado para cada persona. 5.
El hecho de que no puedas pensar en otra solución que no sea el
suicidio no significa que no exista. Tu depresión está alterando tu
capacidad para pensar. Amigos, familiares y terapeutas pueden ayudarte a
encontrarla. -
Haz una lista con las cinco personas a las que
podrías recurrir. -
Prométete a ti mismo que si piensas en
suicidarte dejarás de lado momentáneamente esas ideas y llamarás a la
primera persona de la lista y que si esa persona no te toma en serio o
no te da el apoyo que necesitas llamarás a otra. -
Busca un psicólogo o psiquiatra y pide cita
inmediatamente. -
Escribe tus síntomas depresivos y tus
pensamientos suicidas. -
Escribe acerca de tus metas, tus esperanzas y
deseos para el futuro y sobre las personas que valoras en tu vida. Léelo
cada vez que necesites recordar por qué tu vida es importante. -
Habla con las personas que son importantes
para ti y cuéntales lo que te pasa, de forma que puedan estar
preparados si aparece una crisis suicida. -
Reconoce los síntomas que pueden llevarte a
una crisis suicida. Indican que es momento para mimarte y cuidarte, no
para enfadarte contigo mismo. Copyright © Cepvi.com. Reservados todos los derechos. |
Página principal: psicología y medicina
|
||
|
|
||||