Libro electrónico: Cómo superar el maltrato
psicológico.
Ana Muñoz, psicóloga y
directora de Cepvi.com
Índice:
1.
Abuso emocional
2. Cuando sigues esperando y pensando que él
cambiará
3.
Signos que indican que estás saliendo con
un perdedor
4.
Amor y síndrome de Estocolmo: el misterio
de amar a un maltratador
5.
Afrontar la violencia doméstica
6.
Medidas tomadas por el gobierno español
7.
Qué puedes hacer si está siendo víctima
de malos tratos
8.
Trastorno de estrés postraumático
9.
Comunicación agresiva en la
pareja
4. Amor y
síndrome de Estocolmo: el misterio de amar a un maltratador
Autor: Joseph M. Carver, psicólogo
www.mental-health-matters.com
La gente a menudo se sorprende de sus propias condiciones y reacciones
psicológicas. Las personas con depresión a menudo se asombran cuando recuerdan
que han pensado en matarse. Los pacientes que se recuperan de graves trastornos
psiquiátricos se quedan atónitos al recordar sus síntomas y conductas durante el
episodio. Un paciente con trastorno bipolar me dijo recientemente: "No puedo
creer que pensara que puedo cambiar el tiempo mediante telepatía mental" Una
reacción común es: "¡No puedo creer que yo hiciera eso!"
En la práctica clínica, algunas de las personas más sorprendidas son aquellas
que se han visto envueltas en una relación abusiva y controladora. Cuando la
relación termina, hacen comentarios como: "No sé por qué, pero quiero que
vuelva" o "Se qué suena a locura, pero le hecho de menos". Recientemente he
escuchado: "No tiene sentido, él tiene una nueva novia y la está maltratando
también... pero estoy celosa" Los amigos y familiares se quedan aún más
sorprendidos cuando escuchan estos comentarios o son testigos del regreso de un
ser querido a una relación abusiva. Mientras que la situación no tiene sentido
desde un punto de vista social, ¿tiene sentido desde un punto de vista
psicológico? La respuesta es sí.
El 23 de agosto de 1973, dos delincuentes armados con ametralladoras entraron
en un banco de Estocolmo, Suecia. Blandiendo su arma, un hombre fugado de una
prisión llamado Jan-Erik Olsson anunció a los aterrados empleados del banco que
"La fiesta acaba de empezar". Los dos atracadores tomaron cuatro rehenes, tres
mujeres y un hombres, durante las 131 horas siguientes. Los rehenes
permanecieron atados con dinamita en una cámara acorazada del banco hasta que
finalmente fueron rescatados el día 28 de agosto.
Tras su rescate, los rehenes mostraron una actitud impactante, si tenemos en cuenta que
los habían amenazado, maltratado y temieron por sus vidas durante unos 5 días.
En sus entrevistas en la prensa fue evidente que apoyaban a los secuestradores y
temían a los agentes de la ley que fueron en su rescate. Los rehenes habían
llegado a pensar que los secuestradores estaban en realidad protegiéndoles de la
policía. Una mujer mantuvo después una relación con uno de los criminales y otra
creó un fondo de defensa legal para ayudar con los gastos de la defensa.
Evidentemente, los rehenes habían creado un vínculo emocional con sus
secuestradores.
Mientras que el estado psicológico en situaciones de secuestro se conoce como
el "síndrome de Estocolmo" debido a la publicidad, el vínculo emocional con los
secuestradores es una historia familiar en psicología. Se había observado muchos
años antes y se encontró en estudios de otros rehenes, prisioneros o situaciones
abusivas como:
-
Niños maltratados
-
Mujeres maltratadas
-
Prisioneros de guerra
-
Miembros de sectas
-
Víctimas de incesto
-
Situaciones de secuestro criminal
-
Prisioneros de campos de concentración
-
Relaciones controladoras e intimidantes
En un análisis final, el vínculo emocional con el maltratador es en realidad
una estrategia de supervivencia para víctimas de abuso e intimidación. El
síndrome de Estocolmo en situaciones de secuestro o abuso se conoce tan bien en
estos tiempos, que los negociadores de la policía no lo ven ya como inusual. De
hecho, a menudo se promueve porque aumenta las oportunidades de supervivencia de
los rehenes. Por otro lado, implica que los rehenes que experimentan un
síndrome de Estocolmo no cooperarán demasiado en el rescate o proceso judicial. El
personal policial ha reconocido desde hace tiempo este síndrome en mujeres
maltratadas que se niegan a presentar cargos, pagan las fianzas de sus maridos o
novios e incluso atacan físicamente a los agentes de policía cuando llegan para
rescatarlas de un ataque violento.
El síndrome de
Estocolmo puede también encontrarse en relaciones
familiares, románticas o interpersonales. El maltratador puede ser un marido o
esposa, novia o novio, padre o madre y cualquier otro rol en el que el
maltratador esté en una posición de control o autoridad.
Es importante entender los componentes del síndrome de Estocolmo relacionados
con las relaciones abusivas y controladoras. Una vez que el síndrome se
comprende, es más fácil entender por qué las víctimas apoyan, aman o incluso
defienden a sus maltratadores.
Cada síndrome consta de síntomas y conductas y el síndrome de Estocolmo no es
una excepción. Mientras que no se ha establecido una lista definida debido a la
variedad de opiniones entre los investigadores y expertos, varios de estos
rasgos estarán presentes:
-
Sentimientos positivos de la víctima
hacia el abusador/controlador
-
Sentimientos negativos de la víctima
hacia familiares, amigos, o autoridades que tratan de rescatarlos o apoyarlos en
su liberación
-
Apoyo a las conductas y sentimientos
del abusador
-
Sentimientos positivos del abusador
hacia la víctima
-
conductas de apoyo de la víctima, a
veces ayudando al abusador
-
Incapacidad para llevar a cabo
comportamientos que podrían ayudarla en su liberación o desapego
El síndrome de Estocolmo no ocurre en cada situación de secuestro o abuso.
En otro atraco a un banco con rehenes, tras aterrorizar a empleados y jefes
durante horas, un francotirador de la policía disparó e hirió al atracador.
Después de caer al suelo, dos mujeres lo levantaron y lo llevaron a la ventana
para que le disparan de nuevo. Como puede verse, están implicados factores como
el tiempo expuesto al abuso/control y otros.
Se ha visto que
cuatro situaciones o condiciones están presentes y sirven como base del desarrollo del síndrome de Estocolmo. Estas cuatro situaciones
pueden encontrarse en casos de secuestro, abuso severo y relaciones abusivas:
-
La percepción de una
amenaza a la supervivencia física o psicológica y la creencia de que
el abusador llevará a cabo la amenaza.
-
La percepción de cierta amabilidad del abusador hacia la víctima.
-
Ausencia de un punto de vista diferente al del abusador.
-
La percepción de la incapacidad de escapar de la situación.
Al considerar cada situación, podemos entender cómo el síndrome de Estocolmo
se desarrolla en las relaciones románticas así como en situaciones de secuestro.
Veamos cada una de las situaciones:
La percepción de una amenaza a la supervivencia física o psicológica
La percepción de
una amenaza puede formarse por métodos directos, indirectos o de testigos. Las
personas antisociales o criminales pueden amenazar tu vida o
la de amigos y familiares directamente. Sus antecedentes de violencia nos hacen
pensar que el secuestrador/controlador puede llevar a cabo su amenaza de manera
directa si no cumplimos sus exigencias. El abusador nos asegura que sólo nuestra
cooperación mantendrá a salvo a nuestros seres queridos.
Indirectamente,
el abusador/controlador amenaza sutilmente con que nunca podrás dejarlo ni tener
otras parejas, recordándote que en el pasado hay gente que lo ha pagado caro por
no atenerse a sus deseos. A menudo hace insinuaciones como: "Conozco gente que
puede hacer que otros desaparezcan". Las amenazas indirectas proceden también de
las historias que cuenta: cómo se vengó de
aquellos que lo han hecho enfadar en el pasado. Estas historias de venganza las
cuenta para que la víctima sepa que la venganza es posible si se marcha.
Ser testigo de violencia o amenaza supone también una amenaza percibida. Ser
testigo de un estallido violento dirigido a un televisor, a otras personas en la
carretera o una tercera persona nos envían el mensaje de que podemos ser el
siguiente objetivo de un acto violento.
La percepción de "un pequeño gesto amabilidad"
En situaciones de amenaza y supervivencia, buscamos evidencias de esperanza,
un pequeño signo de que la situación puede mejorar. Cuando el
abusador/controlador muestra a la víctima cierto grado de amabilidad, la víctima
lo interpreta como un rasgo positivo del secuestrador. En situaciones de
secuestro criminal o de guerra, a menudo es suficiente con dejar a la víctima
vivir. Conductas nimias como dejarlos que vayan al lavabo o proporcionarles agua
y alimentos son suficientes para fortalecer el síndrome de Estocolmo en los
rehenes.
En las relaciones de pareja con abusadores, una tarjeta de cumpleaños, un
regalo (generalmente tras un periodo de abuso) o un trato especial se interpreta
no sólo como algo positivo, sino como una evidencia de que el abusador no es tan
malo y puede corregir su conducta en algún momento. Los abusadores y
controladores a veces son vistos de manera positiva por no abusar de su pareja
en ciertas situaciones en que suele abusar verbal o físicamente de ella. Una
pareja agresiva y celosa puede mostrase intimidante y abusiva en ciertas
situaciones sociales, como cuando un compañero de trabajo del sexo opuesto hace
un gesto de saludo entre la multitud. Tras ver el saludo, la víctima espera el
abuso verbal y cuando no sucede, interpreta de manera positiva ese "pequeño
gesto de amabilidad" .
Algo similar
sucede con la percepción del "lado blando". A lo largo de la relación, el
abusador/maltratador puede compartir información acerca de su pasado: cómo lo
maltrataron, abandonaron o abusaron de él o ella. La víctima empieza a pensar
que el abusador puede ser capaz de corregir su
conducta o, aún peor, ver al abusador como una víctima. Puede desarrollar
compasión hacia el abusador y a menudo escuchamos a la víctima con síndrome de
Estocolmo defender a su secuestrador ("Ya sé que me rompió la mandíbula y las
costillas, pero tiene problemas. tuvo una infancia terrible"). Los maltratadores
pueden admitir que necesitan ayuda psiquiátrica o reconocer que están
mentalmente perturbados. Sin embargo, casi siempre sucede después de haber
abusado o intimidado a la víctima. Este reconocimiento es un modo de negar la
responsabilidad por el abuso. En realidad, los criminales y personas con
trastornos de personalidad han aprendido a través de los años que pueden
minimizar la responsabilidad personal por sus conductas abusivas o violentas si
echan la culpa a su mala crianza, abuso en la infancia y, ahora, los
videojuegos. Un asesino culpo a la "comida basura" de su comportamiento.
Aunque puede ser cierto que el abusador/controlador tuviera una infancia
difícil, mostrar compasión por su historia no produce cambios en su conducta y,
de hecho, prolonga el intervalo de tiempo en que serás víctima de abusos. Aunque
las historias tristes siempre están incluidas entre sus disculpas (tras el
maltrato) su comportamiento nunca cambia. Ten en cuenta que una vez que dejen de
ablandarte sus historias tristes buscará otro método.
Ausencia de otra perspectiva diferente a la del abusador
En las relaciones de abuso y control, las víctimas tienen la sensación de
andar siempre "con pies de plomo", temerosas de decir o hacer algo que pudiera
dar lugar a un estallido de violencia. Para sobrevivir, comienzan a ver el mundo
desde la perspectiva del abusador. Empiezan a arreglar las cosas que podrían dar
lugar a un estallido, actúan de modos que saben que agradarán al abusador o
evitan aspectos de sus propias vidas que podrían causar un problema. Si sólo
tenemos una moneda en el bolsillo, entonces la mayoría de nuestras decisiones se
convierten en decisiones financieras. Si nuestra pareja es un abusador o
controlador, entonces la mayoría de nuestras acciones están basadas en nuestra
percepción de la posible reacción del abusador. Empezamos a centrarnos en las
necesidades, deseos y hábitos del abusador/controlador.
La adopción del punto de vista del abusador puede ser tan intensa que la
víctima siente rabia hacia aquellos que intentan ayudarla. El abusador ya estaba
enfadado y resentido con cualquiera que pudiera proporcionar apoyo a la víctima,
y por lo general utiliza múltiples métodos y manipulación para aislar a la
víctima de los demás. Cualquier contacto que la víctima tenga con personas que
la apoyan es recibido con acusaciones, amenazas o estallidos violentos. Entonces
las víctimas se alejan de sus familias, temiendo que el contacto familiar
pueda provocar abuso adicional y violencia en la casa. En este punto, las
víctimas reniegan de sus padres y amigos, diciéndoles que no llamen y dejen de
interferir y rompen la comunicación con otros. De acuerdo con el
abusador/controlador, empieza a verlos como personas que causan problemas y hay
que evitar. Muchas víctimas amenazan con denunciar a sus familias y amistades si
continúan "interfiriendo" o tratan de ayudar a la víctima en su situación. Si
una llamada casual de su madre da lugar a un estallido temperamental de dos
horas de duración con amenazas y acusaciones, la víctima se da cuenta de que es
más seguro si su madre deja de llamar. Si simplemente decirle que deje de llamar
no es suficiente, la víctima puede, por su propia seguridad, acusarla de
intentar arruinar la relación y exigir que no llame más.
En casos severos de síndrome de Estocolmo en la relación, la víctima puede
tener problemas para dejar al abusador y puede pensar que la situación abusiva
es culpa suya. Durante intervenciones policiales, la víctima puede pensar que la
detención de su pareja por abuso físico es culpa de ella. Algunas mujeres
permiten que los servicios sociales se lleven a sus hijos antes que romper la
relación con su maltratador. Dado que adoptan la perspectiva del abusador, los
niños cometieron un error: se quejaron de la situación, llamaron la atención de
las autoridades y pusieron en peligro la relación de los adultos. Por desgracia,
los niños llegan a convertirse en una amenaza para la seguridad de la víctima.
Para quienes padecen el síndrome de Estocolmo, permitir que se lleven a los
niños de la casa disminuye su estrés y proporciona un ambiente más sano
emocional y físicamente para los niños.
Percepción de una incapacidad para escapar
En el caso de un rehén de un atraco a un banco, amenazado por delincuentes
armados, es fácil entender que perciba una incapacidad de escapar. En las
relaciones de pareja, la creencia de que no se puede escapar es también común.
Muchas relaciones de abuso y control consideran que el vínculo debe existir
hasta que la muerte los separe, atados juntos por temas mutuos financieros,
mutuo conocimiento íntimo o situaciones legales. Las siguientes son algunas
situaciones comunes:
Las parejas controladoras han contraído deudas hasta un punto en que ninguno
de los dos puede sobrevivir por sí mismo. Los controladores que sospechan que su
pareja puede marcharse, a menudo compran un nuevo automóvil, alegando después
que no pueden pagar una pensión alimenticia debido a sus facturas.
La ruptura legal de una relación, especialmente una matrimonio, a menudo da
lugar a problemas importantes. Un controlador que gane dinero negro o se
mantenga gracias a negocios no muy legales corre el riesgo de que sus fuentes de
ingreso se ven investigadas o se hagan públicas durante el divorcio. En estos
casos, el abusador se vuelve más ansioso por la posibilidad de exposición
pública de sus negocios que por la pérdida de la relación.
Los controladores a menudo recurren a amenazas extremas, como llevarse a los
niños fuera de la ciudad, dejar su trabajo antes que pagar la pensión,
exposición pública de temas personales de la víctima o asegurar a la víctima que
nunca podrá vivir tranquila debido a su continua acoso. En casos graves, el
controlador puede amenazar con llevar a cabo una acción que impida a la víctima
mantenerse, como "haré que pierdas tu trabajo" o "quemaré tu coche".
A menudo los controladores mantienen a la víctima en la relación por medio de
la culpa (amenazando con suicidarse si la víctima se marcha). La víctima puede
sentirse quemada y demasiado deprimida para marcharse. Adicionalmente, los
abusadores y controladores a menudo crean una dependencia mediante el control de
los ingresos, poniendo los vehículos y casas a su nombre y eliminando cualquier
recurso que la víctima pueda utilizar para marcharse. En mi práctica clínica he
escuchado a veces: "Me marcharía, pero ni siquiera puedo sacar dinero de la
cuenta. No conozco las claves".
En adolescentes y adultos jóvenes, las víctimas pueden sentirse atraídas por
una persona controladora si se consideran inexpertos, inseguros o abrumados por
cambios en sus vidas. Cuando los padres atraviesan un divorcio, los adolescente
puede mantener una relación con un individuo controlador que les promete
ayudarles a sobrevivir lejos de casa.
En las relaciones
malsanas y, sobre todo, el el síndrome de Estocolmo, existe
una preocupación diaria con los "problemas". Un problema es cualquier persona,
grupo, situación, comentario, mirada casual o comida fría que pudiera producir
un estallido emocional o abuso verbal por parte del controlador o abusador. Para
sobrevivir, hay que evitar los problemas a toda costa. La víctima debe controlar
las situaciones que causan problemas. Eso puede incluir evitar familiares,
amigos, compañeros de trabajo, y cualquiera que pueda crear un "problema" en la
relación abusiva. La víctima no odia a los amigos o familiares; sólo está
evitando problemas. La víctima también limpia la casa, calma a los niños,
comprueba el correo, evita ciertos temas y anticipa cada tema del maltratador
para evitar problemas. En estas situaciones, los niños ruidosos son un problema.
Los seres queridos y amigos son una fuente de problemas para la víctima que está
intentando evitar la agresión física o verbal.
El síndrome de Estocolmo en las relaciones no es infrecuente. Los agentes de
la policía son dolorosamente conscientes de esta situación (las llamadas por
disputas domésticas son llamadas de alto riesgo durante el trabajo). Cuando los
llaman los vecinos durante un incidente de abuso, el maltratador se muestra
pasivo al llegar la policía, mientras la pareja maltratada amenaza a los
policías si su pareja es arrestada por violencia doméstica. En realidad, las
víctimas saben que el maltratador se vengará si 1) promueven el arresto, 2)
describen el abuso/pelea de modos que el abusador considera como traición, 3) no
pagan sus fianzas lo antes posible, y 4) no se disculpan personalmente por la
situación (como si fuera culpa suya).
El síndrome de Estocolmo produce un vínculo malsano con el controlador
o abusador. Esa es la razón por la que muchas víctimas continúan apoyando al
maltratador y se muestran compasivas con alguien que ha abusado de ellas
psicológica y, en ocasiones, físicamente.
¿Hay alguien más implicado?
En pocas palabras: ¡sí! A lo largo de la historia, la gente ha apoyado y
participado en situaciones que van de abusivas a bizarras. Al empujar a otros a
participar en dichas situaciones, está claro que han desarrollado sentimientos y
actitudes que apoyan su participación. Un modo en que estos sentimientos y
actitudes se desarrollan recibe el nombre de "disonancia cognitiva".
La disonancia cognitiva explica cómo y por qué las personas cambian sus ideas
y opiniones para apoyar situaciones que no son sanas, positivas y normales.
SEegún esta teoría, las personas tratan de reducir la información u opiniones que
les hacen sentir incómodos. Cuando tenemos dos grupos de cogniciones
(conocimientos, opiniones, información de otros, etc.) que son opuestas, la
situación se vuelve emocionalmente incómoda. Incluso aunque podamos encontrarnos
en una situación absurda o difícil, pocos quieren admitir ese hecho. Por el
contrario, tratamos de reducir la disonancia (el hecho de que nuestras
cogniciones no encajan, no están de acuerdo o no tiene sentido cuando se
combinan). La disonancia cognitiva puede reducirse añadiendo nuevas cogniciones
(añadiendo nuevos pensamientos y actitudes). Algunos ejemplos:
Los fumadores saben que fumar produce cáncer de pulmón y supone un riesgo
para la salud. Para seguir fumando, el fumador cambia sus cogniciones: 1) ahora
fumo menos que hace 10 años, 2) estoy fumando cigarrillos bajos en alquitrán, 3)
esas estadísticas están echas por la conspiración de la industria del cáncer, 4)
de algo hay que morirse. Estas nuevas cogniciones/actitudes les permiten seguir
fumando y culpar a los restaurantes por ser injustos.
Compras un vehículo por 40.000 dólares que gasta una gran cantidad de
combustible. Justificas el gasto con: 1) es perfecto para viajar (sólo haces un
viaje al año), 2) puedo usarlo para transportar cosas (una mesa de café en 12
meses), 3) puedes llevar mucha gente en él (el 95% de las veces vas solo).
Tu marido o novio se vuelve abusivo. No puedes dejarlo debido al dinero,
niños u otros factores. Debido a la disonancia cognitiva, puedes empezar a
pensar: 1) en realidad sólo me golpea con la palma de la mano, 2) ha tenido
demasiado estrés en el trabajo.
Leon Festinger creó la expresión "disonancia cognitiva".
Había observado una
secta (1956) en la que los miembros dejaban sus casas, ingresos y empleos para
trabajar para la secta. Esta secta creía en mensajes procedentes del espacio
exterior que predecían el día en que el mundo acabaría debido a una inundación.
Como miembros de la secta, creían que podrían salvarse si escapaban en naves
espaciales en la fecha señalada. Conforme se reunían y esperaban ser rescatados
por los ovnis, la hora del fin del mundo llegó y pasó. Ni inundaciones ni
platillos volantes. En vez de creer que los habían engañado, tras toda su
implicación emocional y financiera decidieron pensar que sus creencias habían
salvado al mundo y continuaron manteniendolas después del fracaso de
la profecía. La moraleja: cuando más inviertas (dinero, trabajo, casa, tiempo,
esfuerzo, etc.) con más fuerza necesitarás justificar tu posición. Si invertimos
5 dólares en un billete de lotería, justificas su pérdida con un "ya ganaré la
próxima vez". Si inviertes todo lo que tienes, hace falta una creencia casi
irracional y una actitud inusual para apoyar y justificar esa inversión.
Los estudios indican que somos más leales y comprometidos con algo que es
difícil, incómodo e incluso humillante. Los rituales de iniciación de
fraternidades universitarias, marines, etc. producen individuos leales y
comprometidos. Casi cualquier experiencia dura crea un vínculo. Cada pareja, no
importa lo poco que encajen, se enamoran en el cine después ser atacados por
terroristas, acosados por asesinos, quedarse atrapados en una isla o ser
secuestrados por extraterrestres. La inversión y la dura experiencia son los
ingredientes de un vínculo intenso, incluso si ese vínculo es malsano. Nadie se
enamora por ser miembros de un club automovilístico o musical. Pero si están
luchando por sobrevivir en una isla desierta... !puedes apostar!
Las relaciones abusivas producen una gran cantidad de inversión malsana por
ambas partes. En muchos casos tendemos a permanecer y apoyar la relación abusiva
debido a nuestra inversión en ella. Varios tipos de inversiones nos mantienen en
una relación inadecuada:
-
Inversión emocional. Hemos invertido tantas emociones: hemos llorado tanto,
nos hemos preocupado tanto, que creemos que tenemos que seguir hasta el final.
-
Inversión social. ¡Tenemos nuestro orgullo! Para evitar la humillación
social y situaciones sociales desagradables continuamos con la relación.
-
Inversión familiar. Si hay niños en la relación, las decisiones relacionadas
con la relación se ven empañadas por la situación y necesidades de los niños.
-
Inversión económica. En muchos casos, la pareja controladora y abusiva ha
creado una situación financiera compleja. Muchas víctimas permanecen en la mala
relación esperando una mejoría económica que hiciese su marcha más fácil.
-
Inversión en el estilo de vida. Muchas parejas controladoras o abusivas
utilizan el dinero o estilo de vida como inversión. Las víctimas en esta
situación no quieren perder ese estilo de vida.
-
Inversión de intimidad.
A menudo invertimos intimidad emocional y sexual.
Algunas víctimas han vivido una destrucción de su autoestima emocional o sexual
en la relación malsana. La pareja abusiva puede amenazar con extender rumores o
contar detalles íntimos o secretos. Un tipo de chantaje que utiliza la intimidad
se encuentra a menudo en estas situaciones.
En muchos casos, no son sólo nuestros sentimientos por una persona los que
nos mantienen en una mala relación, sino la cantidad de inversiones. Las
relaciones son complejas y a menudo vemos sólo la punta del iceberg. Por este
motivo, la frase más común que utiliza la víctima para defender su relación es
"tú no lo entiendes".
Combinar dos situaciones malsanas
La combinación del síndrome de Estocolmo y la disonancia cognitiva da lugar a
una víctima que no sólo cree que la relación es aceptable sino también que la
necesita desesperadamente para su supervivencia. La víctima piensa que se vendrá
abajo psicológicamente si la relación termina. En relaciones largas, la víctima
ha invertido todo en ella. Ahora la relación decide su nivel de autoestima,
valía personal y salud emocional.
Por las razones descritas, la víctima piensa que familiares y amigos son una
amenaza para la relación y , finalmente, para su salud personal y su existencia.
Cuanto más protesten los familiares y amigos por la naturaleza abusiva de la
relación, más desarrollará la víctima una disonancia cognitiva y se pondrá a la
defensiva. En este punto, familiares y amigos se vuelven víctimas del individuo
maltratador.
Es importante destacar que tanto el síndrome de Estocolmo como la disonancia
cognitiva se desarrollan de un modo involuntario. La víctima no inventa esto a
propósito. Ambos se desarrollan como un intento de existir y sobrevivir en un
ambiente amenazante y controlador. A pesar de lo que podamos creer, nuestro ser
querido no está en esa relación para irritarnos, avergonzarnos o llevarnos a la
bebida. Lo que puede haber empezado como una relación normal, se ha convertido
en una relación abusiva. Están intentando sobrevivir. Su personalidad está
desarrollando los sentimientos y pensamientos necesarios para sobrevivir y
disminuir el ataque emocional y físico. Todos nosotros hemos desarrollado
actitudes y emociones que nos ayudan a aceptar y sobrevivir en ciertas
situaciones. Tenemos esas actitudes y emociones acerca de nuestros trabajos,
comunidad y otras áreas de la vida. Cómo hemos visto a lo largo de la historia,
cuanto más disfuncional sea la situación, más disfuncional es nuestra
adaptación a ella para sobrevivir. La víctima se implica en un intento por
sobrevivir y hacer que la relación funcione. Una vez que llega a la conclusión
de que no funciona y no puede arreglarse, necesitará nuestro apoyo mientras
pacientemente esperamos que tome la decisión de volver a un estilo de vida sano
y positivo.
Familiares y amigos de la víctima
Cuando la familia se encuentra con un ser querido envuelto en una relación
con una persona abusiva, la situación se vuelve emocionalmente dolorosa y socialmente
difícil para la familia. Aunque cada situación es diferente, estas son algunas
directrices a considerar:
Probablemente la víctima ha tenido que elegir entre la relación o la
familia. Esta elección es más difícil debido al control e intimidación que
se encuentra a menudo presente en una relación de este tipo. Sabiendo que
elegir la familia puede tener graves consecuencias personales y sociales, la
familia siempre queda en segundo lugar. Ten en cuenta que la víctima sabe en su
interior que la familia siempre la querrá y aceptará su regreso cuando suceda.
Recuerda que cuanto más presiones a la víctima del abusador, más probarás su
punto de vista. Le dirá que su familia está tratando de arruinar su maravillosa
relación. Utilizará la presión en forma de contacto, comentarios y
comunicaciones, como una evidencia contra ti. Una invitación a una fiesta se
encuentra con un: "!Ya lo verás! Sólo quieren que vuelvas con ellos, así que
pueden decirte cosas desagradables de mí".
Tus contactos con tu
ser querido pueden ser recibidos con rabia y resentimiento. Esto es debido a que
cada contacto puede hacer que el abusador le ataque verbal o emocionalmente.
Imagina que te dan un sermón de cuatro
horas cada vez que te llama tu tía Gladys. Al final, te enfadarás cada vez que
llame, sabiendo lo que el contacto originará en tu casa. Cuanto más larga la
llama, más largo el sermón. Así pues, cuando llame tu tía querrás librarte
de la llamada lo antes posible.
Insistir demasiado produce más presión. Es mejor establecer citas predecibles
y acordadas cuando la víctima esté fuera de la casa. Llamar cada miércoles por
la tarde, sólo para ver cómo van las cosas, es menos amenazante que llamadas al
azar durante la semana. Las llamadas al azar suelen verse como controladoras. Si
te encuentras con un contestador deja un mensaje amable y cariñoso. Nunca
discutas sobre la relación (el abusador puede estar escuchando) a no ser que la
víctima saque el tema. El objetivo de estas llamadas concertadas es mantener el
contacto, recordarle que estarás siempre ahí para ayudar y recordar al
controlador tranquilamente que la familiar está cerca y no ha desaparecido.
Intenta mantener contactos tradicionales y especiales con tu ser querido
(fiestas, ocasiones especiales, etc.). Haz los contactos breves, sin comentarios
que puedan ser utilizados como evidencias. Los contactos hechos en fechas
tradicionales (fiestas, cumpleaños, aniversarios, etc.) no resultan tan
amenazantes para el abusador. Los contactos que proporcionan información pero no
hacen preguntas tampoco resultan amenazantes. Un ejemplo puede ser una simple
tarjeta que dice. "Es solo para que sepas que tu hermano consiguió un nuevo
trabajo esta semana. Podrás verlo en un Wal-Mart cualquier día de estos, con
cariño, tus padres". Esto permite a la víctima saber que su familia está ahí por
si los necesita. Además, reducen las discusiones o estallidos del abusador
debido a que los contactos se hacen de un modo tradicional y esperado. Es
difícil enfadarse por el nuevo trabajo del hermano sin parecer ridículo. Tampoco
inventes fiestas ni envíes una nota recordando que es el cumpleaños de Sigmund
Freud. Eso sería sospechoso, incluso en mi familia.
Recuerda que hay muchos canales de comunicación. Es importante que
mantengamos un canal abierto si es posible. Estos canales incluyen llamadas
telefónicas, cartas, tarjetas y e-mail. Si es posible, puede ser útil concertar
una cita para salir o ir de compras una vez al mes. Recuerda que el objetivo es
el contacto, no hacer presión.
No pienses que el comportamiento de la víctima está en contra de la familia o
amistades. Puede ser un modo de sobrevivir o de disminuir el estrés. Las
víctimas pueden oponer mucha resistencia, enfadarse o volverse hostiles debido a
la complejidad de su relación con el abusador. Pueden maldecir, amenazar o acusar
a sus seres queridos y amigos. Esta reacción hostil defensiva es en realidad un
mecanismo de autoprotección (un intento de evitar problemas).
Las víctimas necesitan saber que no serán rechazadas debido a su conducta.
Ten en cuenta que son dolorosamente conscientes de su situación. Saben que están
siendo maltratadas o controladas por su pareja. Recordarles esto con frecuencia
sólo hará que quieran verte menos. Solemos evitar a las personas que nos
recuerdan cosas o situaciones que son emocionalmente dolorosas.
Las víctimas pueden abrir lentamente una puerta y proporcionar información
acerca de su relación o insinuar que están pensando en marcharse. Cuando esa
puerta se abra, ¡no irrumpas dentro con el cuerpo de Marines tras de ti! Escucha
y ofrece apoyo, como "Sabes que tu familia te apoyará en cualquier decisión que
tomes en cualquier momento". Pueden estar explorando que apoyo hay disponible,
pero pueden no estar preparadas todavía para hacerlo. Muchas víctimas utilizan
un "plan de salida" que puede llevar meses o incluso años completar. En este
punto pueden estar sólo reuniendo información.
Cada situación es diferente. La familia puede necesitar buscar asesoramiento
en su comunidad. Una consulta con un profesional de la salud mental o abogado
puede ser útil si la situación se vuelve legalmente complicada o si existe un
peligro significativo de daño.
Como parientes o amigos de una persona envuelta en una relación abusiva,
nuestra reacción normal es actuar de manera intensa. Nos enfadamos, resentimos o
volvemos agresivos a veces. Nuestra mente se llena de una gran variedad de
planes que van desde el rescate o secuestro hasta emboscar al abusador con un
bate. Pero cualquier agresión contra el abusador dará lugar a dificultades
adicionales para la víctima. Intenta mantener la calma y espera una oportunidad
para mostrar tu amor y apoyo cuando lo necesite.
En algunos casos, como en adolescentes o adultos jóvenes, la familia puede
proporcionar algún apoyo financiero o de otro tipo. Cuando recibimos respuestas
airadas a nuestras llamadas de teléfono, nuestra rabia y resentimiento nos dice
que dejemos de ayudarle. He escuchado: "Si ella sigue saliendo con ese imbécil,
no será en un coche que estoy pagando yo" y "Si prefiere a esa mujer antes que a
su familia, ya puede salir de la universidad y ponerse a vender hamburguesas".
Retirar la ayuda financiera sólo hace que sea más dependiente del abusador.
Recuerda que si nos mostramos agresivos mediante amenazas, retirando la ayuda o
presionando, nosotros nos convertimos en la amenaza, no el abusador/controlador.
Por desgracia, cuanto más dura sea su experiencia, más intenso será su vínculo.
Como puedes imaginar, la combinación del síndrome de Estocolmo y la
disonancia cognitiva puede estar también presente cuando nuestro se querido se
ve envuelto en sectas u otros grupos. En algunas ocasiones, el abusador es en
realidad un grupo u organización. Las víctimas percibidas como desleales al
grupo son castigadas. Aunque este artículo se refiere a situaciones
individuales, las directrices para la familia pueden resultar útiles en estas
situaciones.
Comentarios finales
Tal vez seas la víctima de una relación controladora y abusiva, tratando de
entender tus emociones y actitudes. Puede que seas un hijo, hija o amigo de
alguien implicado en una relación abusiva, que busca modos de comprender y
ayudar.
Si un ser querido mantiene una relación con un abusador, es difícil
determinar el resultado a largo plazo debido a los múltiples factores
implicados. Si la relación se encuentra en la fase inicial, pueden terminar la
relación por sí mismos. Si la relación ha continuado durante un año
aproximadamente, pueden necesitar ayuda y un plan de salida antes de terminar la
relación. El matrimonio y los hijos dificultan su salida de la situación. Cuando
la víctima decide terminar la infeliz relación, es importante que vean a sus
seres queridos como fuentes de apoyo, amor y comprensión; no como fuentes de
presión, culpa o agresión.
Este artículo pretende comprender la complejos sentimientos y actitudes que
resultan tan sorprendentes para la víctima como para sus familiares y amigos. He
bosquejado algunas recomendaciones para separarse de una relación abusiva (www.drjoecarver.com)
pero hay más víctimas en esta situación. Espero que este artículo sea de
utilidad para familiares y amigos que se preocupan, lloran y tienen problemas
para entender la situación de su ser querido.
Considera este artículo como una guía general. Algunas recomendaciones pueden
ser apropiadas y útiles mientras que otras puede que no se apliquen a
determinadas situaciones. En muchos casos, necesitaremos ayuda profesional de
naturaleza psicológica o legal.