Psicología / Artículos
Las personas tímidas o introvertidas suelen
procesar el mundo de un modo diferente
Los científicos han
encontrado diferencias en el modo en que las personas
procesan el mundo a su alrededor. Las personas introvertidas
o tímidas procesan el mundo de un modo diferente, lo que
hace que haya diferencias en cómo responden a los estímulos.
Los científicos han llamado a estas personas "altamente
sensibles". Se trata de un rasgo de personalidad innato que
se da en cerca del 20 % de las personas. Los niños altamente
sensibles lloran con facilidad, les cuesta introducirse en
situaciones nuevas, necesitan poco castigo y hacen preguntas
inusuales o tienen pensamientos especialmente profundos.
La diferencia se encuentra concretamente en la atención al
detalle. Las personas altamente sensibles tienen una mayor
sensibilidad a los estímulos tanto externos como internos,
incluyendo los sociales y los emocionales. Esta mayor
sensibilidad a los estímulos se debe a una tendencia innata
a prestar más atención a las experiencias y estímulos y a
procesar la información con más profundidad. Tienen una
mayor capacidad para captar detalles sutiles en su ambiente
y procesarlos en profundidad.
Estas personas observan durante más tiempo antes de actuar,
como si exploraran con sus mentes más que con sus cuerpos,
les molestan más los ruidos o las multitudes, se ven más
afectados por la cafeína y se sobresaltan con más facilidad.
Prefieren tomarse más tiempo antes de tomar decisiones, son
más concienzudos, necesitan más tiempo a solas para
reflexionar y se aburren más fácilmente con las
conversaciones intrascendentes o triviales.
Los investigadores utilizaron un cuestionario para separar a
las personas altamente sensibles de las que no lo eran y
luego utilizaron la resonancia magnética para comparar la
actividad de los cerebros mientras buscaban pequeñas
diferencias en imágenes. Algunas imágenes tenían diferencias
obvias mientras que otras tenían diferencias sutiles. Las
personas altamente sensibles miraban durante más tiempo las
imágenes que presentaban diferencias sutiles y tenían una
mayor activación en las áreas cerebrales implicadas con un
procesamiento más profundo.
Las diferencias en rasgos como introversión o neuroticismo
se deben a a diferencias en la atención que prestan las
personas al procesar la información sensorial y se ven
afectadas por el ambiente. Por ejemplo, los niños altamente
sensibles que se crían en un ambiente estresante están
predispuestos a padecer ansiedad y depresión, que son
componentes del neuroticismo, y timidez, que es a veces la
causa de la introversión. Sin embargo, estos niños altamente
sensibles, cuando se crían en un ambiente adecuado y de
apoyo, son más felices, más sanos y más habilidosos
socialmente que el resto de los niños. Parece que las
personas altamente sensibles prestan más atención a indicios
sutiles que les permiten saber, para bien o para mal, lo que
los demás sienten o piensan.
Cuando viven en un ambiente negativo tienen más problemas
que el resto de las personas (como ansiedad, depresión o
fobia social), mientras que un ambiente positivo, los hace
más empáticos, más felices, más perceptivos y con mayor
capacidad para ayudar a otras personas. Se trata de personas
que se ven más afectadas por los acontecimientos negativos,
que les pueden causar un mayor estrés o sufrimiento, pero
también por los positivos, que les llevan a sentir una mayor
alegría. Este rasgo de personalidad se ha asociado con la
introversión. Sin embargo, un 30% de las personas altamente
sensibles son extrovertidas.
El estudio fue realizado
por investigadores de la Universidad de Stony Brook, Nueva
York, y publicado en la revista Social Cognitive and
Affective Neuroscience, marzo, 2010.