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Tratamiento de la eritrofobia con flores de Bach

Rubor facial y eritrofobia

 

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El rubor facial consiste en un enrojecimiento de la piel de la cara, y a veces también de la parte superior del pecho, que puede ir acompañado de una sensación de calor.

La piel contiene una gran cantidad de pequeños vasos sanguíneos (capilares) que disponen de pequeños músculos en sus paredes. Estos músculos pueden hacer que el vaso sanguíneo se contraiga o se dilate. Por lo general, están parcialmente contraídos. Cuando se produce una contracción más intensa, la cantidad de sangre que puede pasar a su través es menor, de modo que la piel se vuelve pálida. Por el contrario, cuando esta pared muscular se relaja por completo, se produce una dilatación de los vasos sanguíneos, de modo que puede circular por ellos una mayor cantidad de sangre hacia la piel, la cual adquiere un tono rojo. Esto es lo que se conoce como rubor.

 

 

Esta pared muscular de los vasos sanguíneos está controlada por el sistema nervioso autónomo (SNA). El SNA es una red de nervios que produce las reacciones automáticas, que no se controlan conscientemente. A su vez, se ve afectado por diversos factores, como la temperatura, la enfermedad o las emociones. En algunas personas, estos nervios son particularmente sensibles (a las emociones, el estrés, el calor, etc.)

 

Algunas personas se ruborizan con más facilidad que otras. Por ejemplo, una comida picante puede producir un enrojecimiento ligero y apenas visible en una persona, mientras que en otra produce un gran rubor.