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Página 3
Desarrollo de la resiliencia
La resiliencia no es un rasgo
que las personas tienen o no tienen. Conlleva conductas,
pensamientos y acciones que cualquier persona puede aprender
y desarrollar. Se trata de una nueva mirada a manera en que
los diferentes seres humanos afrontan posibles causas de
estrés: malas condiciones y vejaciones en la familia,
reclusión en campos de prisioneros, situaciones de crisis
como las causadas por viudez o el divorcio, las grandes
pérdidas económicas o de cualquier otra índole (García,
Rodríguez y Zamora).
En lugar de preguntarse por las causas de la patología
física o espiritual que esas catástrofes generan, el nuevo
punto de vista supone indagar de qué condiciones está dotada
esa minoría; por qué y de qué manera logra escapar a los
males propios de los llamados “grupos de riesgo”.
La adversidad no deriva irrevocablemente en individuos
dañados. Se ha mostrado que la conformación de éstos
depende, no simplemente de factores condicionantes como, por
ejemplo, los recursos económicos, la alimentación, el nivel
educativo de los padres, la estimulación materna o la
disponibilidad de material lúdico, sino, fundamentalmente,
de los mecanismos y las dinámicas que ordenan el modo cómo
ellos se relacionan (Rutter 1985).
Los individuos “resilientes” destacan por poseer un alto
nivel de competencia en distintas áreas, ya sea intelectual,
emocional, buenos estilos de enfrentamiento, motivación al
logro autosugestionado, autoestima elevada, sentimientos de
esperanza, autonomía e independencia, entre otras. Y esto ha
podido ser así incluso cuando el área afectada es tan básica
para la vida, como la nutrición. Para esclarecer el fenómeno
de la resiliencia, los estudiosos han apuntado a las
características del ambiente en que se han desarrollado los
sujetos resilientes: han tenido corta edad al ocurrir algún
evento traumático; han provenido de familias conducidas por
padres competentes, integrados en redes sociales de apoyo,
que les han brindado relaciones cálidas.
Respecto al funcionamiento psicológico que protege del
estrés a las personas resilientes, señalaremos:
a) Mayor coeficiente intelectual y mejores habilidades de
resolución de problemas.
b) Mejores estilos de afrontamiento.
c) Empatía, conocimiento y manejo adecuado de las relaciones
interpersonales.
d) Sentido del humor positivo.
Lo que hace que un individuo desarrolle la capacidad de ser
resiliente es la formación de personas socialmente
competentes que tengan la capacidad de tener una identidad
propia y útil, que sepan tomar decisiones, establecer metas
y esto involucra lugares sociales que implican a la familia
a los amigos y las instituciones de gobierno de cada país (
Ramírez, 1995).
Entre los mecanismos protectores por excelencia se encuentra
la relación de un adulo significativo, que reafirme la
confianza en sí mismo del individuo, que lo motive , y sobre
todo le demuestre su cariño y aceptación incondicional
(Sánchez, 2003).
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